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Dustborn: Review – Girando, girando, girando hacia la libertad

¿Alguna vez se preguntaron qué pasaría si la generación que creció en Tumblr escribiera su propio videojuego? Gracias a Dustborn, finalmente tenemos la respuesta.

Dustborn esta disponible para PC, PS4, PS5, Xbox One y Xbox Series X/S.

Desarrollado por los noruegos Red Thread Games (los mismos de Dreamfall Chapters) y publicado por Quantic Dream (sí, esos Quantic Dream), Dustborn es una aventura gráfica en plan QD/Telltale ubicada en un Estados Unidos distópico en el futuro cercano.

La historia sigue a nuestro grupo de protagonistas, a quienes nos introducen como “Deviants”, que es simplemente el nombre que le dan acá a la gente con superpoderes. Como aprenderemos más tarde, unos veinte años antes de los eventos del juego una misteriosa transmisión sonora proveniente del espacio hizo que aquellos que la escucharon desarrollaran poderes. Por supuesto, transcurriendo la historia en un estado totalitario, los Deviants son perseguidos y encarcelados, y deben esconder sus poderes del resto de la población.

Nuestro grupo, al menos al comienzo, está compuesto por: Pax, nuestra personaje controlable, una joven bastante impulsiva con la capacidad de controlar las acciones de otros con su voz; Noam, su ex y ahora amigx con la habilidad de “gaslightear” a la gente y cambiar su opinión al instante (porque la metáfora en este juego podrá ser muchas cosas pero NO es sutil); Sai, la mejor amiga de Pax, una gigantona con gustos ñoños y que no puede decir dos frases seguidas sin ser sarcástica; y finalmente Theo, el chicano cuarentón experto en seguridad que Noam recomendó para ayudar con el robo que pone en marcha la historia. Arrancamos con ellos a la fuga inmediatamente después del evento, con la party habiéndole robado algo importante a un grupo religioso/tecnofascista llamado los Puritanos. El nuevo objetivo: entregar el botín a un grupo rebelde, lo cual implica recorrer el país básicamente de punta a punta. Es un escenario que vimos mil veces: el “último trabajo” que si sale bien podremos retirarnos para siempre en libertad (y que absolutamente jamás sale bien). A lo largo del viaje conocerán muchos lugares, tendrán encuentros peligrosos con la ley o con bandidos, y encontrarán montones de contratiempos, además de que sumarán a otros Deviants (o Anomals, como prefieren llamarse ellos) a su caravana.

Hay que decirlo: Solo tuve que ver una vez a esta party compuesta de distintas etnias con diseños no convencionales, discapacidades varias y una sola persona blanca -al menos al comienzo- para saber que algunas de las Peores Personas en el Planeta™ iban a agarrar a Dustborn como nuevo blanco de los argumentos más rancios que se hayan visto en la internet. Y efectivamente no se hizo esperar, con las redes llenándose de clips sin contexto de momentos cringe o cosas que, como casi siempre, suenan mil veces peor en teoría que en la aplicación, y en las que no vale la pena realmente ahondar acá porque primero: tengo los huevos al plato de que todo ahora sea una controversia y segundo: esto es una review y quiero que tenga un largo razonable.

¿Qué opino de Dustborn como juego entonces?

Acá va eh. Ojo. Voy a decir algo super controversial.

Dustborn está bien.

¿Cringe de a momentos? Seguro. Pero muchas cosas en esta vida y especialmente en este medio son cringe y no reciben este nivel de escrutinio desmedido. Además, si me permito decirlo, Dustborn es cringe de una manera muy particular, y que cualquiera de nosotros que haya estado terminalmente online hace una década puede identificar. Dustborn es lo que pasa cuando los pibes que vivían haciendo OCs y escribiendo fanfics en Tumblr finalmente tienen edad para hacer su propio videojuego. Por cada referencia completamente anacrónica (con lo rápido que evoluciona el lenguaje online actualmente, no te creo que sigan usando slang actual en 2030) o chiste que no causa gracia hay varios momentos legítimamente bien escritos, interacciones copadas entre los personajes, o revelaciones interesantes sobre los misterios de la trama. Ojalá hubiera más momentos introspectivos y de sinceridad, porque son cuando donde puedo conectar en serio con estos personajes y se sienten como gente de verdad en vez de una lista de arquetipos a chequear. Me parece un acierto enorme por ejemplo el poder cerrar cada capítulo en un fogón y hablar con el resto de nuestros compañeros en el orden que querramos, en vez de que se nos empuje enseguida de una viñeta a la siguiente.

Hablando de viñetas: cada capítulo está presentado con artwork 2D estilo tapa de comic, algunos muy bien logrados.

Al final de cada uno también podemos ver un comic mostrando el porcentaje de jugadores que tomaron las mismas decisiones que nosotros, al estilo Telltale/Life is Strange.

Pero incluso si mucha de la prensa negativa que le están haciendo al juego se siente exagerada (y, seamos justos, malintencionada), si removemos todo eso de la ecuación Dustborn sigue sin ser particularmente remarcable en ninguno de sus aspectos. Su gameplay no ofrece nada novedoso para el género, el combate es malo con ganas, su diálogo tiene tantos momentos bien escritos como otros que me hacen querer esconder la cara en el piso. Diría que el aspecto mejor logrado de la experiencia es su presentación visual, que puedo describir como una versión (mucho) más colorida y mejor ejecutada de lo que Telltale Games vienen queriendo hacer desde The Walking Dead.

El concepto de historia alternativa donde transcurre la historia también es interesante: unos Estados Unidos en los cuales el atentado contra la vida de JFK falló y fue su esposa Jacqueline quien murió, tras lo cual el presidente blanqueó su relación con Marilyn Monroe (con quien se terminó casando) y convirtió al país en un estado fascista hipermilitarizado. ¿Cómo de ahí pasamos a tener robots inteligentes en cada esquina para el 2030? Ahí es donde me hace un toque de ruido. La historia ya tiene superpoderes, no hace falta en mi opinión ofuscar todavía más la lógica interna del universo. Tal vez se habría beneficiado un poco de elegir una ruta y ahondar un poco más en ella, en vez de seguir agregando capas sobre capas de misterio.

Y si hay un aspecto donde realmente tengo que pegarle a Dustborn, es en la música. Pax y sus compañeros están recorriendo los Estados Unidos escapando de la ley, y la historia que eligieron de tapadera es que son una banda de punk rock, con lo cual cada tanto debemos como parte del trato presentarnos como banda y hacer shows para no llamar la atención. Y holy pelotas, si esto se supone que es punk entonces yo soy GG Ailin. Las canciones (que vamos componiendo con Pax primero y después tocando en shows) apenas califican como un pop rockito pedorro en plan Radio Disney, con unas letras que SUPUESTAMENTE hablan sobre la experiencia de ser marginado y antisistema pero es todo tan inofensivo que es irrisorio que hayan pensado que alguien podría tomarlo en serio como música de protesta. A esto le sumamos que nuestra “banda” ni siquiera tiene una batería real pero sí un keytar (??? y se vuelve aún más inentendible todo. Si tu historia depende de que nuestros protagonistas tengan que pasar por una banda convincente de rock para que no los descubran, realísticamente estarían todos en cana después del primer show.

Tengo sentimientos encontrados. No puedo decir que la haya pasado mal con Dustborn. No va a ganar ningún premio a lo mejor de 2024, de hecho me sorprendería que alguien lo elija como su favorito, pero tampoco es la tragedia que parece que la internet se puso de acuerdo para decir que es. Es un juego que parece apuntar a un público muy específico con una sensibilidad muy particular y en ese sentido no le encuentro mayores fallas. Pero también tiene problemas grandes, sobre todo en lo que a su construcción de mundo y diálogo se refiere. Los mejores momentos de Dustborn son los de sinceridad: cuando Pax puede dejarse de joder y conversar en serio con sus amigos alrededor del fogón, o cuando la narrativa tiene tiempo para respirar en vez de martillarnos la cabeza con la analogía.

Al mismo tiempo, hay cositas que me dejan rascándome la cabeza pensando en si los escritores del juego realmente querían que sus personajes salieran viéndose de cierta forma con algunas de las cosas que hacen o dicen, o si es todo una gran joda de la cual se olvidaron de hacernos partícipes. ¿Esto es activismo social con un filtro ATP, o solo es una mala parodia del activismo? ¿Tengo que tomarme en serio algunos de estos diálogos, o es irónico? Algo me dice que la intención no era que me hiciera constantemente estas preguntas. Lo que termino pensando es que, para ser una historia que gira alrededor del poder de las palabras, por momentos parece que Dustborn tuviera miedo de decir algo.

LO MEJOR

  • El concepto y el setting de la historia son interesantes
  • Algunos buenos momentos entre personajes
  • A nivel visual y performance el juego está bien

LO PEOR

  • Diálogo poco natural, humor flojo, todo se siente escrito por gente que vive en Twitter
  • La historia se habría beneficiado de cortar uno o dos misterios
  • Por favor sienten a los devs en una silla y explíquenles lo que es el punk POR FAVOR LES PIDO

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