Review One Piece Warriors 4: Más de lo mismo


One Piece Pirate Warriors 4 llega cinco años después de su antecesor y trae bastantes cosas nuevas, pero aún más cosas recicladas. Se trata de un musou, género tan de nicho como la propia serie, con una base de fanáticos enorme en oriente pero que llega a occidente un poco desdibujado.

One Piece Warrios 4 esta disponible para PS4, Xbox One, Nintendo Switch y PC.

Musou o ese que matan 1000 tipitos de un golpe.

Para explicar que es un musou no hay mejor que decir “ese que es como Dinasty Warriors” porque de hecho musou se traduce literalmente como “Warriors” en inglés y Koei Tecmo es prácticamente la única empresa que desarrolla este tipo de juegos, incluida la saga de Dynasty, hace más de 20 años y los spin off más conocidos como Hyrule Warriors y One Piece Pirate Warriors.

Se trata de juegos en los que controlamos un personaje que con un combo de golpes puede destruir literalmente cientos o miles de enemigos, de hecho parte del encanto del juego es ver como el contador de combo y KO sube con cada botón que tocamos. El estilo de juego tiene, como decimos arriba, más de 20 años pero nunca tuvo una gran base de fanáticos en occidente. Ciertos spin off y otros juegos acercaron al público occidental al género y hasta se lo llama beat ‘em up moderno aunque el núcleo de estos géneros sea distinto.

En un musou tendremos que recorrer mapas relativamente grandes destrozando miles de enemigos para conquistar zonas, habilitar enemigos poderosos o jefes y cumplir objetivos de misiones. En One Piece Pirate Warriors 4, estos mapas son escenarios conocidos del manga/anime y estos jefes son enemigos y personajes reconocidos por fanáticos.

En un momento estaremos en el desierto de Alabasta matando a palos a Mr. 2 o Crocodile y al siguiente en el Palacio de la Justicia de Ennies Lobby peleando mano a mano con Lucci.

Algo nuevo en la mesa

La fórmula del musou está muy refinada en este título. A los combos básicos de ataque débil, ataque fuerte, ataque especial se le suman una buena cantidad de herramientas que dan un abanico de estilo y poder interesante.

Con los botones de ataque básicos podemos realizar una buena cantidad de ataque distintos en tierra pero a eso le podemos sumar un botón de “salto” que si tocamos en medio de un combo lleva a todos los enemigos al aire con nosotros para realizar otra cantidad de movimientos distintos y todos los combos se puede cancelar con un “dash” que reinicia el combo y permite otros finishers. Y a todo eso cada personaje tiene 3 especiales que se realizan con R1 y un botón de ataque y una transformación de acuerdo a cada personaje y su estilo de pelea.

Para ponerlo sencillo, si entendemos cómo funciona un personaje, podemos tener en el aire a un jefe por 3 minutos y destrozarlo sin que toque el suelo. Cada personaje es tan distintivo como en el anime, algunos son bestias aéreas, otros muy poderosos en tierras y otros requieren más finesa para sacar la mayor cantidad de daño. La mayoría son muy divertidos de usar pero algunos no son divertidos o directamente se sienten inútiles por lo débiles o difíciles de controlar. Esto se hace evidente con el tipo “técnica”, uno de cuatro estilos (poder, velocidad y aire son los otros 3) en el que caen personajes débiles o inútiles, como Usopp y que hacen que no nos acerquemos a dicho tipo.

Los personajes que sí se sienten divertidos y poderosos tendrán que enfrentar una serie de misiones que siguen la historia de One Piece, hasta cierto punto. Las misiones tienen un objetivo general como “escapar de tal zona” o “derrotar a tal personaje” pero a medida que cumplimos objetivos puede cambiar de manera parcial o total ese objetivo general. El juego es mucho más laxo que otros del estilo, casi nunca tendremos que correr como locos de un punto al otro del mapa o perder misiones completas (de entre 15 y 30 minutos de duración) por un error menor. Las pocas veces que luchamos contra reloj, el tiempo que nos dan se siente justo y el resto del tiempo podremos recorrer el mapa a nuestro ritmo.

Eso sí, para los veteranos del género la dificultad normal puede ser muy sencilla, con lanzarse sin pensar demasiado contra los enemigos y jefes alcanza para pasar casi todas las misiones y el sistema de progresión ayuda a estar siempre un paso adelante del nivel de los enemigos.

El sistema en sí es muy intuitivo, aunque no representa grandes mejoras a simple vista. Hay 3 pantallas de mejoras, una general que afecta a todos los personajes y da habilidades generales como mejor daño a enemigos gigantes o cuando se controla todo el campo de batalla, una para cada personaje que mejora sus habilidades centrales y estadísticas y una avanzada para el personaje que mejora aún más cada estadística.

Los mapas parecen inabarcables ya que piden monedas, que se obtienen al derrotar ciertos personajes o cumpliendo ciertos objetivos, y “bayas”, el dinero del mundo de One Piece que se gana cuando completamos misiones. Pero con ganar la historia principal tendremos más que suficiente para completar el mapa general y mejorar mucho a nuestros personajes favoritos.

Lo mismo de siempre

Más allá de las novedades y puntos fuertes de Pirate Warriors 4 hay una enorme cantidad de cosas heredadas del juego anterior, que tiene 5 años de antigüedad. Lo más notable son los assets. Muchas de las escenas y personajes son los mismos que en el juego anterior, incluidas cinemáticas completas de los primeros capítulos, ataques especiales, combos y demás. El contenido nuevo es casi el mismo, con 43 personajes jugables, muchos completamente nuevos y 3 capítulos completos (más de 15 misiones) completamente nuevos.

La historia comienza con el arco de Alabasta, dando un resumen de todo lo que pasó antes en el juego y llega hasta el País de Wano, arco actual del anime y manga. Seis capítulos suena a poco para un anime que está pisando sus 1000 capítulos, y lo es. La velocidad en la que se cuenta la historia es por momentos inalcanzable para quien no conoce a los personajes o sus motivos con anterioridad y se siente cortada y un poco destrozada para quienes están familiarizados con el material. Con ausencias menores -o no tanto- y decisiones que se sienten injustificadas.

Esto se hace más que evidente en el último arco, original al juego y que cuenta una historia fuera de toda lógica en el canon de la serie y que funciona con un fan fiction que quiere dejar contentos a todos y ser cinemático pero que por no interferir con el canon termina dejando sabor a poco.

A la historia principal, de unas 15 o 20 horas se le suman un modo libre para repetir las misiones de historia con cualquier personaje y un modo “tesoro” que funciona como un modo arcade, en el que tendremos que ganarle a una buena cantidad de enemigos y jefes en cada misión. En general la cantidad de contenido es buena pero mucho de ese contenido es repetido del juego anterior, dejando poco material novedoso.

Lo malo y lo feo.

Más allá de todo lo reutilizado del juego anterior, One Piece Pirate Warriors 4 se ve bastante bien, con un estilo gráfico agradable a la vista y distintos tipos de recursos para contar la historia. A veces los personajes estarán parados haciendo alguna animación mínima mientras corre el diálogo, completamente hablado por el casting original japonés, y otras habrá escenas completamente animadas que emulan las de la serie. Estas escenas se dan antes o después de ciertas misiones o cuando derrotamos a jefes en momentos clave de la historia, lo que da más peso a esos momentos. En general las escenas se ven muy bien, pero en los momentos más “anime”, con las expresiones exageradas que son parte del encanto de One Piece, los modelos pierden el encanto y se puede ver bastante horribles.

En general técnicamente el juego es correcto, sin grandes giltches o bugs, lo que teniendo en cuenta la cantidad de personajes en pantalla y que la mayoría del escenario es destructible es un logro, y apenas encontré un momento en el que el framerate cayó mucho -cuando había muchos enemigos especiales en pantalla ejecutando movimientos- . Eso sí, el mayor problema técnico es la cámara, que muchas veces no sabe cómo comportarse cuando tenemos un enemigo en lock-on porque el analógico derecho tiene la doble función de mover la cámara y cambiar el enemigo fijado, haciendo que nos mareemos en el combate cuando tratamos de acomodarla.

Otro problema, aunque menor, es el mapa, que en los niveles más masivos puede confundir más de lo que ayuda, con una imagen tan pequeña y llena de objetivos que ocupan mucho espacio, escondiendo los caminos y nuestro cursor, básicamente haciéndonos correr en círculos buscando una salida.

Un aspecto que no se puede dejar de lado es el problema de la localización. El juego sólo tiene voces en japonés, una caricia para los fanáticos de la serie que pueden escuchar al elenco original y las frases icónicas, pero un gran problema para el resto del mundo.

Los subtítulos son diminutos y muchas veces ilegibles porque se confunden con el fondo claro de las escenas y cuando eso no pasa, un personaje habla en medio de una misión frenética y no nos deja tiempo para leer que esta diciendo y cuando todo eso no es un problema la traducción es horrenda o simplemente errónea.

En español esto es más que evidente. Hay ejemplos que pueden pasar como cómicos como el menú principal que tiene el “registro dramático”, “registro gratis” y “registro del tesoro”, dramatic log, free log y treasure log respectivamente, que se traducen mejor como bitácora dramática, bitácora libre y bitácora del tesoro.

Pero en otros casos destruye completamente la inmersión del juego o la historia en sí. Uno de los momentos más dramáticos de la historia de One Piece es la muerte de Barba Blanca y antes de morir grita al mundo que el tesoro de One Piece existe, la traducción en el juego dice “el One Piece no existe” cambiando completamente todo lo que la escena representa y es una verdadera pena.

Conclusión

Pirate Warriors 4 es un juego para pocos. La cantidad de fanáticos de One Piece cruzados con la cantidad de fanáticos de los musou es poca y si restamos las personas que jugaron Pirate Warriors 3 y sienten que este juego no trae nada nuevo (con apenas 3 capítulos nuevos, uno no canon) nos queda un puñado de gente.

Para ellos, los problemas técnicos y de localización pueden destruir la experiencia. Pero si nada de eso es relevante y lo único que te puede interesar es la fantasía de poder jugar con tus personajes favoritos, hay mucho juego y es mecánicamente sólido para entretenerte por unas 40 o 50 horas. Quedás advertido.

Branko Aime

Periodista de oficio, profesor en Comunicación Social de profesión, apasionado por la cultura popular como modo de vida. Defensor de los videojuegos como forma de arte y loco de la narrativa y las premisas extrañas.

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