Review Night Call: cine noir a la carta.


El cine Noir tiene una marca distintiva y atrapante. La cinematografía asfixiante, los contrastes pesados, los personajes inescrutables y llenos de secretos pero en especial la ciudad viva, casi mística que envuelve todo y a todos. Night Call es un juego independiente francés que muestra lo mejor y peor de este género y que termina siendo una apuesta excelente con errores imperdonables.

Night Call esta disponible para Xbox One, PC, Nintendo Switch y PS4.

La Estética.

El juego entra primero por los ojos. Con una paleta de grises que casi es negro puro y personajes dibujados como siluetas tragadas por la noche parisina que pasan por nuestro taxi y dejan apenas una sombra y algún recuerdo.

Los personajes son memorables y vagos recuerdos al mismo tiempo, son más historias que personas y nos dejan con ganas de seguir conociéndolos una vez que bajan del taxi. Hay más de 70 pasajeros únicos, con sus pequeñas historias, desde un DJ viejo y venido a menos, hasta un hacker que se implantó una inteligencia artificial en el cerebro, pasando por fantasmas y superhéroes que estudian administración de empresas.

La noche parisina está llena historias que pasan de lo brutalmente real a lo fantástico o de ciencia ficción, siempre atrapante y real. En el medio, el juego se carga de crítica social y una posición clara sobre los olvidados en la sociedad.

Nuestro protagonista es un inmígrate musulmán que cambió su identidad luego de un asesinato y es completamente consiente de que no encaja en la París blanca y de clase media. La discriminación racial y los choques culturales son un tema presente en mucho del juego, que también explora minorías sexuales, personas sin techo, parias sociales y otros temas, todos en pequeñas conversaciones de pocos minutos. En esto Night Call encuentra su fortaleza, en medio de lo fantástico muestra personas reales con problemas reales tratando de lidiar con ellos como mejor pueden, pero la historia principal no tiene la misma suerte.

El juego

Cuando comenzamos una nueva partida se nos presentan cuatro casos policiales sobre asesinatos en París y cada partida comienza de la misma manera. Despertamos en el hospital, nos informan que casi nos matan y al poco tiempo una detective se sube al taxi para extorsionarnos, información o chivo expiatorio.

Debemos investigar a una serie de sospechosos, buscando pistas, conversando con personas o con los propios sospechosos y atando cabos para ver quién es el asesino en serie. A partir de allí tenemos 6 noches para dar con el asesino y ganar suficiente dinero para poder seguir manejando el taxi, que necesita combustible.

Cada nueva interacción con pasajeros es un placer narrativo, aunque peca de minimalista, con poca animación, planos fijos con apenas algunos cortes a calles de París que no tienen mucha coherencia. El problema es que más allá de esas historias, las pistas, las conjeturas y las entrevistas no son suficientemente esclarecedoras como para determinar con certeza al asesino y francamente ese proceso es mucho más aburrido y tedioso que pasear por las calles de París.

Encontrar pistas va desde conversaciones tangenciales sobre los asesinatos con pasajeros al azar, hasta lugares del mapa que destraban diálogos únicos y nos dan más información sobre nuestro protagonista, pasando por las entrevistas con los sospechosos y leer el diario en medio de la noche. El resultado es apenas un ícono que avisa que tenemos una nueva pista y se traduce en una oración en nuestra pizarra conectada por vaya a saber que lógica a uno o más sospechosos.

Al final de la sexta noche la detective nos llamará, daremos un nombre y si fallamos caeremos presos nosotros como el asesino en cuestión, porque así funciona la justicia y la extorsión… Bueno, puede que haya mucho de real en ese final.

Técnicamente.

Más allá del problema de la jugabilidad principal, el estilo narrativo y la profundidad de los personajes pueden explorarse a gusto en un modo libre y realmente vale la pena hacerlo para los gustosos del cine negro y de las buenas historias.

Eso sí, el juego deja un poco que desear en el apartado técnico. El minimalismo puede pasar por diseño perezoso y tiene ciertos bugs y glitches menores que entorpecen la navegación en el mapa. Musicalmente es muy bueno pero rara vez se escuchan efectos de sonido y la banda sonora es apenas un susurro, la mayoría del tiempo pareciera que estamos en un silencio melancólico y sombrío, que no deja de sumar a la estética asfixiante del juego.

Conclusión

Night Call no es ni por asomo un buen juego de misterio o de detectives, pero sobresale como un estudio de personaje, una mirada social a París y a la sociedad occidental y es un muestrario de personas y problemas reales que nos pueden llegar al alma.

Es pura estética pero le falta mucho de sustancia. Puede ser tu nuevo juego preferido o un bodrio infumable, según el humor con el que lo encares.

Branko Aime

Periodista de oficio, profesor en Comunicación Social de profesión, apasionado por la cultura popular como modo de vida. Defensor de los videojuegos como forma de arte y loco de la narrativa y las premisas extrañas.

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