En los últimos años, Motorola tuvo una presencia intermitente en la gama alta, y no siempre con flagships de verdadero alto calibre. El ejemplo más reciente fue el Edge 60 Pro: un equipo que, si bien ofrecía especificaciones técnicas muy buenas, quedaba lejos de representar a la gama alta en su máxima expresión.
En aquel momento, Motorola nos explicó que no lanzó una versión Ultra porque decidió reservar ese apellido para la línea Razr. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, esa decisión dejó a la familia Edge -su línea más tradicional- un escalón por debajo de lo esperado.
Todo esto cambia de manera notable con la llegada de una nueva serie: el Motorola Signature, un dispositivo que se presenta como premium no solo por su diseño y construcción, sino también por sus especificaciones. No llega a ubicarse en lo más alto de la gama alta, pero, como veremos más adelante, queda más cerca que nunca.
Además, lo hace con un precio considerablemente más bajo que buena parte de su competencia, especialmente si tenemos en cuenta que llega en una versión con 1 TB de almacenamiento y 16 GB de RAM. En Argentina se consigue por alrededor de 1600 dólares financiado, mientras que en otros países es posible encontrarlo cerca de los 1000 dólares.

Primeras impresiones
El Motorola Signature es un teléfono que, desde el primer contacto, se siente muy bien en mano. Tiene una construcción muy premium, un material trasero con una textura difícil de transmitir, como si fuese una tela, pero muy suave al tacto. También tiene muy buen grip, algo importante en un equipo de este nivel, porque no se resbala con facilidad y además la protuberancia de la cámara ayuda a apoyar levemente el dedo, lo que da una sensación extra de seguridad al sostenerlo.
Diseño, materiales y experiencia en mano
Uno de los puntos fuertes del Motorola Signature está claramente en el diseño. Es un equipo muy fino, muy liviano, sin bordes cortantes y con una ergonomía realmente lograda. Todo es redondeado y se lo siente muy cómodo en mano, muy agradable de usar. En ese sentido, es de los Motorola más lindos que vi en los últimos tiempos: un teléfono muy sobrio, muy elegante y muy bien diseñado. En la unidad negra que nos tocó a nosotros, además, esa sensación premium queda todavía más marcada.








La pantalla es quad-curved, aunque con una curvatura muy sutil. No llega a ser una pantalla plana, pero tampoco entra en esa categoría de pantallas Edge muy pronunciadas que vimos en otros Motorola. Queda a mitad de camino y eso, visualmente, le sienta muy bien. Puede introducir algunos reflejos, sí, pero mínimos, muy lejos de lo que pasaba con otras curvas más agresivas.
En los laterales tenemos un botón a la izquierda para activar Moto AI y acceder a funciones vinculadas con Perplexity y Copilot. Del otro lado están los botones de volumen y encendido, este último también configurable para Gemini. El módulo de cámaras es grande, integra tres cámaras y un círculo donde se ubica el flash. Atrás aparece el isologotipo de Motorola y, en líneas generales, el equipo transmite una sensación muy pro.
La funda incluida y el contenido de la caja
Motorola entrega una caja bastante completa. Viene el cable y también un cargador de 90W, que es justamente la carga máxima que soporta el equipo. En tiempos donde cada vez se incluye menos, esto se agradece.
También viene una funda, pero acá la experiencia no es tan positiva. Es una funda rígida transparente que puede tender a quebrarse y, sobre todo, es muy difícil de sacar. Más que ponerla, el problema aparece al retirarla. Se agradece que esté incluida, claro, pero no parece la opción más segura para proteger el equipo y, en la práctica, sirve más para salir del paso durante los primeros días que como una solución definitiva. Lo recomendable es comprar una funda mejor, de más calidad.
Pantalla: muy alta calidad, con un detalle importante
La pantalla del Motorola Signature es muy buena. Es un panel AMOLED de mucha calidad, con una definición muy alta, muy buen contraste, muy buenos ángulos de visión y un brillo altísimo. Se ve muy bien incluso con luz solar directa, y al mismo tiempo también tiene un brillo mínimo muy bajo. De hecho, suma una opción de atenuación extra que permite bajarlo todavía más. En cuanto a prestaciones puras, está muy arriba.
Probablemente sea de las mejores pantallas del mercado, aunque no la mejor. No tiene pantalla antirreflejo ni pantalla de privacidad como sí ofrecen algunos Samsung, por ejemplo. Pero más allá de eso, en calidad pura está a un nivel muy alto. Los colores, además, están validados por PANTONE, algo que le agrega un plus.
Ahora bien, no todo es perfecto. Hay un problema claro con la respuesta táctil. No me sentí cómodo escribiendo con esta pantalla. Me costó escribir rápido y da la sensación de que algunos toques no terminan de registrarse como deberían. El feedback del digitalizador no es óptimo, y eso termina afectando la experiencia cotidiana más de lo que uno esperaría en un teléfono de este nivel. Más aún, en estos momentos estoy utilizando un equipo de última generación de la marca, como el Edge 70 y la experiencia es difernete, un poco mejor en este último. No es un problema, pero por alguna razón mi experiencia personal, no fue la mejor en este aspecto.
Vibración: correcta, pero no premium
El motor de vibración es buena, pero tampoco se siente al nivel de lo mejor del mercado. Es preciso, sí, pero le falta más presencia, más carácter. Comparado con un Galaxy de gama alta, por ejemplo, se nota que está un escalón por debajo. No arruina la experiencia, pero tampoco acompaña del todo esa sensación premium que sí transmiten otros apartados del equipo.
Audio: muy potente, aunque algo brillante
El audio del Motorola Signature es bueno en volumen. Muy bueno, de hecho. Puede alcanzar niveles realmente altos, incluso por encima de los 100 decibeles en una medición cercana, y en algunas canciones o formatos puede llegar a molestar por lo intenso que suena. En ese sentido, hay potencia de sobra.
En calidad, la base es muy buena: hay bajos contundentes, los medios están presentes y se siente como un audio de gama alta. Pero el perfil me parece algo más brillante de lo ideal. Hay cierta sibilancia y los agudos están demasiado presentes para este segmento. Tal vez con una ecualización se pueda corregir un poco, si es que el sistema lo permite, pero de fábrica no es el sonido más disfrutable por este detalle. Sigue siendo un muy buen conjunto de parlantes, muy potentes y con presencia, pero hay mejores, y ahí iPhone y Samsung me parecen por encima.
Rendimiento: rapidísimo, aunque con pequeñas sutilezas
Más allá de algunos detalles puntuales, el rendimiento del equipo es muy bueno. Encontré tirones, demoras o trabas al abrir videos, algo que parece más un tema de optimización que de potencia bruta, porque después el teléfono se mueve realmente muy rápido.
El Motorola Signature viene con Snapdragon 8 Gen 5 (ojo, no es el ELITE), 16 GB de RAM, 1 TB de almacenamiento y memoria UFS 4.1. En juegos, directamente, va muy bien. Se puede jugar a cualquier título con FPS muy altos y la sensación general es la de estar ante un equipo muy potente. El sistema trabaja a 120 Hz y puede llegar hasta 165 Hz en juegos, aunque ahí entran en juego dos limitaciones: primero, que no hay tantos juegos que aprovechen esa tasa de refresco; y segundo, que también hay que ver si la GPU puede sostener esos 165 Hz en títulos realmente exigentes (este Snapdragon es potente pero no es el ELITE). En algunos casos, para llegar a ese número, probablemente haya que bajar gráficos. Lo bueno es que el celular no calienta en exceso hasta el punto de quemar en mano; lo hace, sí, pero dentro de lo esperable para un equipo de gama alta.
En definitiva, no sé si es la mejor experiencia del mercado en términos absolutos. Por sensaciones, incluso creo haber visto otros Motorola más “agiles” hace unos años. Pero son sutilezas. El equipo es rápido, muy rápido y se agradece que motorola haya optado por este chip y no el más tope de gama, porque de este modo pudo ofrecer un mejor precio al mercado.
Más allá de las sensaciones de uso, los benchmarks terminan de confirmar que el Motorola Signature juega en un nivel muy alto. En Geekbench 6, el equipo marcó 2895 puntos en single-core y 8983 en multi-core, mientras que en la prueba de GPU bajo OpenCL alcanzó 17.502 puntos. Son números que acompañan bien lo que transmite en la práctica: un teléfono muy rápido, con potencia de sobra para tareas pesadas, multitarea exigente y gaming.

En AnTuTu, el resultado total fue de 3.041.849 puntos, con un desglose de 888.994 en CPU, 1.075.540 en GPU, 506.756 en memoria y 570.559 en UX. En esa corrida, además, el benchmark registró una suba de temperatura de 14°C, pasando de 30°C a 44°C, con una caída de batería del 9%. Es un dato interesante porque muestra que el equipo entrega mucha potencia, aunque claramente también levanta temperatura cuando se lo exige de verdad, pero como deciamos antes, sin ser nada dramático.


El almacenamiento también dejó buenos números. En la prueba de disco, el Signature registró 910,33 MB/s en escritura secuencial, 1,76 GB/s en lectura secuencial, 73,03 MB/s en escritura aleatoria, 39,38 MB/s en lectura aleatoria y 13,40 GB/s en memory copy. En líneas generales, son valores coherentes con un equipo de esta gama y ayudan a explicar por qué la respuesta del sistema, la carga de apps y el movimiento general del teléfono se sienten tan ágiles.

En 3DMark, el panorama también fue contundente. En Wild Life, el dispositivo directamente quedó en “Maxed Out”, con un rango de frame rate que fue de 77 FPS a 157 FPS, sin variación de batería y sin cambios de temperatura en esa prueba puntual, que se mantuvo en 27°C. En Wild Life Extreme, en cambio, el score fue de 5566 puntos con un promedio de 33,33 FPS, superando al 100% de los resultados del Galaxy S24 con Exynos 2400 que toma como referencia esa base y ubicándose por encima del 94% de todos los dispositivos registrados. En esa prueba, la batería pasó de 29% a 28% y la temperatura subió de 31°C a 34°C, con un frame rate que osciló entre 24 y 42 FPS.
Donde aparece la parte menos brillante es en el Wild Life Stress Test. Ahí el mejor loop fue de 21.021 puntos, el peor de 10.089, con una estabilidad del 48%. Durante la prueba, la batería cayó de 27% a 13%, la temperatura subió de 32°C a 49°C y el frame rate se movió entre 36 y 150 FPS. Es decir, el teléfono tiene potencia de sobra, pero cuando la carga sostenida se prolonga mucho, el throttling aparece de forma bastante evidente.

En conjunto, los números dejan una lectura bastante clara: el Motorola Signature ofrece un nivel de rendimiento muy alto, con resultados acordes a un equipo de gama premium y un comportamiento muy sólido en CPU, GPU, almacenamiento y experiencia general. La contracara está en la exigencia sostenida, donde el calor y la caída de estabilidad empiezan a jugar un papel más visible.

Batería y carga
La carga es claramente uno de los puntos destacados. En mis pruebas, el equipo alcanzó el 10% en 8 minutos, el 25% en 20 minutos, el 50% en 30 minutos, el 70% en 33 minutos, el 90% en 42 minutos y el 100% en 50 minutos. Es una carga muy rápida, sobre todo en el primer tramo. Más allá de cómo lo quieras terminar de presentar en la nota, la conclusión es clara: carga muy rápido, especialmente en el primer tramo.

En autonomía, en cambio, la sensación es más moderada. Motorola no muestra de la forma más clara la pantalla entre carga y carga, sino más bien el uso día a día, y eso hace un poco más difícil medirlo con precisión. Aun así, el promedio que fui anotando con uso mixto (5G/Wi-Fi) ronda las 6 horas de pantalla activa, con jornadas que pueden caer a 4:30 o 5 horas y otras que pueden irse a 7 horas o un poco más. También anoté valores concretos de 5:37, 6:10 y 6:22.
La batería es de 5200 mAh y, en ese contexto, cumple bien. No deslumbra, pero cumple. Se puede llegar al final del día sin problemas y, si no se lo exige demasiado, incluso un poco más. Ahora bien, no es un dispositivo que busque romper récords de autonomía. Prioriza el diseño, el grosor contenido y el bajo peso. Por eso, frente a otros equipos mucho más grandes en batería (que llegan a 7000 u 8000 mAh), no juega esa liga. Pero dentro de su propuesta, la experiencia es correcta y no debería dar grandes problemas.
Conectividad: hardware de alto vuelo con algunos problemas en sofware
Cuando se repasan las especificaicones tecnicas en este apartado, sin dudas el Signature está a la vanguardia. Y de hecho fue casi todo perfecto. Sí, casi…
Brújula y llamadas: dos problemas que aparecieron
Acá aparecen dos detalles que no me gustaron. El primero tiene que ver con la brújula, que se descalibra constantemente. La posición como tal está bien, no encontré problemas de ubicación como sí había visto en otros Motorola, pero la brújula obliga a recalibrar seguido y eso claramente no está bueno.
El segundo problema fue con las llamadas. Se me cortaban constantemente y muchas veces tenía que insistir tres, cuatro o hasta cinco veces. En este caso, el inconveniente aparentemente estaba vinculado a una opción de conectividad 2G, porque el problema se arregló al seleccionar esa opción. Aun así, es algo que hay que revisar porque no debería pasar tal como viene el equipo de fábrica.
Software: Motorola mantiene sus clásicos, pero ahora todo gira mucho más alrededor de Moto AI

En software, el Motorola Signature muestra dos capas bastante claras. Por un lado, sigue estando la experiencia clásica de Motorola, con la app Moto como centro de varias funciones de personalización, gestos y herramientas del sistema. Por el otro, aparece Moto AI como la gran novedad visible de la propuesta, con una integración mucho más ambiciosa y mucho más protagonista que en generaciones anteriores.
La aplicación Moto sigue siendo una parte importante de la experiencia. Desde ahí se agrupan apartados como Personalizar, Gestos, Play, Consejos, Moto Secure y Pantalla, en una lógica que Motorola viene sosteniendohace tiempo y que sigue funcionando bien para concentrar funciones que, de otro modo, quedarían dispersas en distintos menús del sistema.
En Personalizar hay margen para tocar bastante la estética del equipo. Se pueden modificar temas, fuentes, colores, forma de los íconos, pantalla de bloqueo, tamaño y texto de la pantalla, diseño general e incluso la animación de la huella digital. No cambia la esencia de Android, pero sí permite darle una identidad bastante más marcada al sistema sin demasiadas complicaciones.

En Gestos, Motorola vuelve a apoyarse en una de sus fortalezas históricas que me encantan (y que disfruté por primera vez de alguna de ellas en el moto x de primera generación que aún conservo). Aparecen funciones como inicio rápido, barra lateral, cámara instantánea, linterna rápida, captura con tres dedos, levantar para desbloquear, girar para activar el modo No interrumpir y levantar para silenciar. También figura la opción de deslizar para dividir la pantalla. No son novedades revolucionarias, pero siguen siendo parte de ese combo de pequeños atajos que hacen más práctica la experiencia diaria y que Motorola maneja bien desde hace años.
La sección Play agrupa herramientas orientadas al entretenimiento, con presencia de controles multimedia, Dolby Atmos y un apartado específico para Juegos. En Pantalla, en tanto, aparecen opciones como pantalla de bloqueo y pantalla atenta, esta última pensada para evitar que la pantalla se oscurezca o se suspenda mientras la estamos mirando. A eso se suma Moto Secure, que reúne funciones más ligadas a seguridad y análisis del dispositivo.
Hasta ahí, la parte más conocida de Motorola. Pero en este equipo el foco real está puesto en Moto AI.
Motorola presenta Moto AI como una plataforma orientada a tres frentes bastante concretos: creatividad, productividad y personalización. La idea que transmite la interfaz es clara: usar inteligencia artificial no solo para responder consultas, sino también para integrarse con más partes del sistema y ofrecer funciones de apoyo cotidiano. En las pantallas de introducción se habla de generación de imágenes, corrección de textos, listas de reproducción personalizadas, resúmenes de notificaciones, transcripción de reuniones y respuestas o sugerencias más personalizadas.
La interfaz gira alrededor de una barra inferior con el texto “Pregunta/busca”, que funciona como punto de entrada a la experiencia. Desde ahí aparecen acciones como ¿Qué me perdí?, Preguntar a Copilot Vision, Image Studio, Playlist Studio, Prestar atención y Guardar esto, además de accesos rápidos como Resumir mis mensajes, Tomar nota para mí y Crear fondo de pantalla.
Entre esas funciones, ¿Qué me perdí? apunta a resumir notificaciones de aplicaciones de comunicación personales. Prestar atención está pensada para grabar, transcribir y resumir reuniones o conversaciones, con un detalle importante: según se muestra en pantalla, tanto la grabación como la transcripción y el resumen se guardan en la aplicación Notas. Image Studio, por su parte, aparece como la herramienta orientada a generar imágenes, calcomanías y avatares.
Hay además una idea bastante fuerte de memoria y contexto. Moto AI incorpora la función Guardar esto, pensada para convertir texto o imágenes en recuerdos que luego puedan servir para ofrecer respuestas más personalizadas. Esa lógica aparece reforzada dentro del propio menú de personalización, donde existe un apartado específico para Administrar memoria. También se muestra un aviso que no pasa desapercibido: Moto AI recopilará y guardará datos del dispositivo, y existe la posibilidad de que Vertex AI de Google procese esa información más adelante. Es decir, Motorola deja bastante explícito que esta capa más personal y contextual también supone un mayor nivel de uso de datos.

Otro punto importante es que Moto AI no trabaja sola. En las capturas aparecen integraciones con Perplexity y Copilot (el botón superior izquierdo las activa). En el caso de Perplexity, la propuesta parece orientada a obtener respuestas directas y contextuales con apoyo en fuentes de confianza. Copilot, en cambio, aparece más vinculado a tareas de asistencia y productividad, con ejemplos como pensar eslóganes, aprender a escribir código o crear un calendario para una próxima reunión. A eso se suma Copilot Vision, pensado para resumir documentos, identificar el contenido de una foto o trabajar sobre lo que se está viendo en pantalla.


En conjunto, la sensación que deja esta parte del software es bastante clara: Motorola mantiene todo lo bueno y conocido de su capa tradicional -gestos, personalización, herramientas rápidas-, pero ahora intenta que la conversación principal pase por Moto AI. Y en este equipo, al menos por cómo está presentada e integrada, esa estrategia se nota mucho más que antes.
El próximo paso debería ser una integración total de todas estas herramientas de IA en una sola, que trabaje para el usuario y que no sea el usuario el que deba entender su funcionamiento y como sacarle el máximo provecho. Por que la tecnología debe adaptarse a nosotros y no al revés.
Cámaras: el salto más importante de Motorola en fotografía móvil
Históricamente, Motorola no tuvo como punto más fuerte la fotografía en sus equipos flagship. Incluso cuando incorporaba sensores de buena calidad y configuraciones interesantes, los resultados no siempre estaban a la altura de lo esperado y rara vez lograban posicionarse entre los mejores dispositivos del mercado en este apartado.
Con el Motorola Signature, esa situación cambia por dos motivos principales. El primero tiene que ver con la incorporación de sensores más avanzados, ópticas más pulidas y una configuración más ambiciosa, que lo ubica mucho más cerca de la gama alta real. El segundo, igual de importante, está en el procesamiento: el software de cámara muestra una evolución clara respecto de generaciones anteriores en el resultado final de las imágenes.
La cámara principal utiliza un Sony Lytia 828 de 50 megapíxeles, un sensor de referencia que también está presente en equipos muy destacados en fotografía móvil, como el Vivo X300 Pro. A esto se suma un teleobjetivo 3x con sensor Sony Lytia 600 de 50 megapíxeles, un ultra gran angular de 50 megapíxeles con sensor ISOCELL JN5 y una cámara frontal de 50 megapíxeles con sensor Sony Lytia 500.
Dentro de este conjunto, los sensores más destacados son claramente la cámara principal con el Lytia 828 y el teleobjetivo 3x de 50 MP. Son los dos módulos que más elevan la experiencia fotográfica del equipo y los que mejor muestran el salto de Motorola en esta generación.
Colorimetría y consistencia entre sensores de la mano de PANTONE
Uno de los puntos más positivos del Motorola Signature es la consistencia general entre las cámaras. Si bien la validación Pantone puede asegurarse para el sensor principal, no podemos afirmar lo mismo para todos los módulos. Aun así, en el uso real se percibe una alta coherencia en la representación del color entre los distintos sensores.
Esto es importante porque evita una de las fallas más comunes en muchos smartphones: pasar de una cámara a otra y encontrarse con colores, contraste o exposición completamente diferentes. En este caso, Motorola logra mantener una línea visual bastante uniforme, algo que mejora mucho la experiencia general.
Otro punto positivo es que tanto la cámara principal como el teleobjetivo mantienen una nitidez de aspecto orgánico, sin caer en un sobreprocesamiento evidente ni en un exceso de sharpening. Las imágenes no se ven artificialmente remarcadas, algo que ayuda a conservar un look más natural y fotográfico.
La colorimetría del sensor principal es uno de los aspectos que más nos gustó. Los colores son precisos, naturales y muy fieles a la escena real. Motorola ofrece un modo estándar, más natural y validado por Pantone, que prioriza la fidelidad. También existe otro modo con una interpretación más propia de la marca, que satura más los colores y aumenta el contraste.
Ese segundo modo puede resultar más vistoso para redes sociales o para quienes buscan una foto con más impacto visual inmediato. Sin embargo, el modo estándar nos parece superior desde el punto de vista fotográfico, porque representa mejor la realidad. Puede que en algunas escenas parezca menos espectacular, pero justamente ahí está su valor: ofrece una imagen más realista, más fiel y menos intervenida.
Lo interesante es que Motorola permite elegir entre ambos enfoques. Podemos obtener una fotografía más fiel para guardar como recuerdo o trabajar con una imagen más llamativa si buscamos publicarla en redes. Esa flexibilidad suma mucho.
Cámara principal: excelente nivel de detalle y muy buen rango dinámico
La cámara principal es, sin dudas, uno de los grandes puntos fuertes del equipo. El sensor Sony Lytia 828 ofrece resultados de muy alto nivel, con gran detalle, buen rango dinámico y una colorimetría muy cuidada.
Las fotografías muestran una excelente representación de la escena. Estuvimos especialmente atentos a posibles aberraciones, problemas de procesamiento o inconsistencias en el color, y la realidad es que son muy difíciles de encontrar. La calidad general del sensor se nota.
No estamos diciendo que sea el mejor sensor del mercado, porque existen configuraciones superiores en algunos dispositivos de gama ultra premium (Vivo X300 Ultra, Xiaomi 17 ultra, Oppo Find X9 Ultra). Puede haber teléfonos que logren todavía más rango dinámico, mejor contraste o una representación aún más refinada en determinadas situaciones. Pero el Motorola Signature se ubica en un punto muy alto, con resultados realmente excelentes para su segmento. Esto es importante ya que este equipo compite con versiones «Pro» y no «Ultra».
Motorola logró una cámara principal muy sólida, con fotos de gran calidad, colores precisos y un procesamiento mucho más maduro que en generaciones anteriores.
Teleobjetivo 3x: una de las grandes sorpresas
El teleobjetivo fue una de las cámaras que más nos sorprendió. Es un sensor de muy buen nivel, probablemente uno de los mejores teleobjetivos dentro de su rango de precio, considerando equipos cercanos a los 1000 dólares o alrededor de los 2.5 millones de pesos argentinos.
El módulo combina una óptica de 3 aumentos con un sensor de 50 megapíxeles, lo que le permite trabajar muy bien no solo en el zoom óptico a larga distancia, sino también de forma híbrida, manteniendo un nivel de detalle de alto nivel. Gracias a esa resolución, se puede obtener información adicional desde la zona central del sensor y lograr resultados muy buenos incluso más allá de los 3x.
Hasta los 5x, 7x, 8x e incluso 10x, los resultados siguen siendo interesantes, con buen detalle y una representación de color muy convincente. A partir de los 20x, Motorola incorpora inteligencia artificial para mejorar la imagen, pero ahí los resultados empiezan a verse más artificiales y menos orgánicos. El detalle fino ya no se mantiene de la misma forma, especialmente cuando se avanza hacia valores de zoom más altos, como 40x, 50x o 60x. En esos niveles, no recomendamos usarlo salvo como recurso puntual.
Tener un teleobjetivo de largo alcance nos puede ser de mucha utilidad para conciertos, espectáculos, eventos deportivos o para tomar fotos a paisajes. Incluso para tomar fotos de un eclipse o hasta de la misma luna.
Lo que faltaría para una próxima versión sería la incorpoaración de un teleconvertidor, como los que montan Oppo y Vivo el cual permite extender más el zoom con un dispositivo que se monta al equipo por medio de una funda. Motorola cuenta con mucha experiencia en este tipo de productos recordando la época de los Moto Mods.
Donde este teleobjetivo realmente brilla es en su doble función: además del zoom, permite hacer telemacro.
Telemacro: la característica más sorprendente del equipo
El modo telemacro del Motorola Signature es espectacular. Los resultados tienen un nivel de detalle, una reproducción de color y un look general que realmente se destacan.
La cámara permite enfocar a una distancia muy corta, aproximadamente en torno a los 15 centímetros o incluso algo menos, lo que permite acercarse mucho al sujeto y obtener fotografías enfocadas con una estética muy particular.
En este punto, el teleobjetivo consigue imágenes con un look que incluso puede resultar más atractivo que el de la cámara principal en determinadas escenas, debido al desenfoque natural de fondo que logra y al alto contraste que consigue. Fotografías de flores, texturas, ladrillos, superficies rugosas o insectos muestran un nivel de detalle excelente. En una toma de una abeja, por ejemplo, se pueden distinguir detalles muy finos, como los pelos del cuerpo y la morfología de las alas.
También en plantas y flores se observan detalles internos que no son fáciles de capturar con cualquier smartphone. Por eso, para fotografía macro, recomendamos usar este teleobjetivo antes que recurrir a otros módulos (como el gran angular que tambien puede usarse como macro a unos 5 cm). El resultado es muy superior, con una estética más cuidada y un nivel de detalle realmente alto.
En este apartado, Motorola hizo un trabajo muy fuerte. El telemacro es uno de los grandes diferenciales del Motorola Signature y una de las cámaras que más disfrutamos usar.
Ultra gran angular: correcto, pero por debajo de los mejores sensores del equipo
El ultra gran angular acompaña, aunque claramente no está al mismo nivel que la cámara principal o el teleobjetivo. Es probablemente el sensor que menos sorprende dentro del conjunto, junto con la cámara frontal.
Desde el punto de vista del hardware, es un sensor correcto para este tipo de cámara. En las fotos se pueden observar algunas aberraciones cromáticas, cierta distorsión en las esquinas y una pérdida de rango dinámico, algo habitual en sensores ultra gran angular.
Aun así, los resultados son buenos en términos generales. No estamos frente a uno de esos ultra gran angular descartables que conviene evitar salvo necesidad. En este caso, la cámara se puede usar y entrega fotografías correctas. Simplemente desentona un poco cuando se la compara con los otros sensores principales, que son de mayor calidad.
Cámara frontal: buena por momentos, pero inconsistente
La cámara frontal muestra un comportamiento más irregular. Hay fotos que salen bastante bien, con buen detalle y colores fieles. Sin embargo, también encontramos situaciones donde la imagen aparece con poco contraste, tonos de piel más pálidos, algo sobreexpuesta o incluso con una sensación de leve desenfoque. El modo retrato, por su parte, nos gustó tanto por recorte como por efecto.
Esa inconsistencia no aparece de la misma manera en los sensores traseros, donde la exposición y el procesamiento general son más sólidos. Por eso, la cámara frontal cumple, pero es uno de los puntos donde Motorola todavía puede mejorar.
Fotografía nocturna: resultados sólidos y consistentes
De noche, el Motorola Signature también mantiene un rendimiento muy sólido. Los resultados son muy buenos y consistentes con la calidad que ofrece de día, algo importante porque muchos teléfonos logran buenas fotos con luz favorable, pero caen bastante cuando la escena se vuelve más exigente.
Por supuesto, en condiciones nocturnas aumenta el ruido y baja el nivel de detalle, pero se mantiene dentro de un margen esperable para este tipo de situación. La cámara principal conserva un buen equilibrio general, con buen control de luces, correcta iluminación de la escena, buena reproducción de colores y un rango dinámico convincente.
El teleobjetivo, por su parte, sigue estando a un nivel muy alto incluso en condiciones difíciles. Es una cámara que responde muy bien en distintas situaciones, muy buen detalle y rango dinámico con un nivel de ruido contenido.
El punto más débil en fotografía nocturna es, sin dudas, el ultra gran angular. Es el sensor que más pierde cuando baja la luz: ofrece menos luminosidad, menos rango dinámico, más ruido y menor nivel de detalle. Aun así, sus resultados siguen estando por encima de lo que vimos en un iPhone 17 Pro, que sabemos que es uno de los más flojos del mercado en este apartado.
En líneas generales, la fotografía nocturna del Motorola Signature acompaña muy bien el rendimiento diurno. No alcanza el mismo nivel de detalle que con buena luz, como es lógico, pero mantiene color, contraste, control de luces y una estética general muy convincente.
Video: buen nivel general, pero necesita más pulido
En video, la experiencia es distinta a la fotografía. Mientras que en fotos el Motorola Signature logra resultados muy destacados, en grabación encontramos varios puntos que todavía necesitan ajustes.
El modo 8K no está del todo pulido. De hecho, Motorola ya había reconocido que faltaban actualizaciones para mejorar el rendimiento de la cámara en este modo. Por ahora, no recomendamos usarlo como opción principal hasta que esas mejoras estén disponibles.
También encontramos problemas en cámara lenta. La grabación cumple como cámara lenta, pero no se ve tan fluida como debería: aparecen entrecortes que afectan la experiencia. Algo similar ocurre en algunos paneos, donde por momentos se perciben saltos o falta de fluidez. No pasa siempre, pero sí aparece en determinadas situaciones, especialmente según el contraste de la escena.
La estabilización tampoco está entre las mejores del mercado. No es mala y Motorola mejoró mucho respecto de generaciones anteriores, pero hay equipos que logran resultados superiores.
Dicho esto, la calidad general del video es buena sin dudas. Con la cámara principal y el teleobjetivo se consigue buen nivel de detalle, buena colorimetría y una experiencia que cumple. También notamos una mejora clara en el autoenfoque, un punto donde Motorola venía teniendo problemas en generaciones anteriores. No es perfecto, pero sí está mucho mejor.
En definitiva, el video es bueno, pero todavía necesita pulido, especialmente en 4K a 60 fps y, sobre todo, en 8K a 30 fps.
Conclusión de cámara
El Motorola Signature representa un salto muy importante para Motorola en fotografía móvil. La combinación entre mejor hardware y un procesamiento más maduro permite obtener resultados que finalmente se acercan a lo que esperamos de un verdadero gama alta.
La cámara principal ofrece fotos excelentes, con muy buena colorimetría, gran detalle y buen rango dinámico. El teleobjetivo 3x sorprende tanto por su rendimiento en zoom como por su función telemacro, que se convierte en uno de los grandes diferenciales del equipo. El ultra gran angular cumple, aunque queda por debajo de los mejores sensores del conjunto, y la cámara frontal necesita más consistencia.
En video, el equipo todavía tiene margen de mejora. El 8K requiere actualizaciones, la cámara lenta no es todo lo fluida que debería y algunos paneos pueden mostrar entrecortes. Aun así, la experiencia general es buena y el avance frente a generaciones anteriores es evidente.
Motorola logró, finalmente, una cámara que no solo acompaña al resto del hardware, sino que puede ser uno de los argumentos fuertes del Motorola Signature.
Comparativa modo NATURAL PANTONE (izquierda) vs modo VIVIDO (derecha)








Secuencia de todos los sensores















Efecto de larga exposición

Teleobjetivo y telemacro















Cámara frontal




Fotografía nocturna








VIDEOS






