The Dark Pictures Anthology: House of Ashes – Unos minutos más de horno no hubiese venido mal

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Halloween es un mes fantástico para todos los amantes del terror. Bandai Namco y SuperMassive Games parecen tenerlo bien en claro. Como nos vienen acostumbrado cada octubre, desde hace tres años, lanzaron una nueva entrega de su tenebrosa antología The Dark Pictures.

The Dark Pictures Anthology: House of Ashes se encuentra disponible para PC, PS4 y PS5 y Xbox Series X/S y Xbox One.

Salir del terror convencional y no morir en el intento

House of Ashes nos traslada al año 2003, en medio del conflicto bélico entre los Estados Unidos e Irak. El coronel Eric King, la oficial de la CIA Rachel King, el teniente Jason Kolchek y el sargento Nick Kay se embarcan en una misión en busca de supuestas armas químicas almacenadas en un lugar recóndito la Mesopotamia. Tras ser emboscados por soldados iraquíes, ambos grupos terminan atrapados en una instalación subterránea con algo más siniestro que todo lo visto hasta ahora.

A este grupo de fuerzas especiales estadounidenses se le suma la participación del soldado iraquí Salim Othman. Unir fuerzas bajo el lema “El enemigo de tu enemigo es tu amigo” será la decisión más inteligente a tomar en caso de querer sobrevivir.

A diferencia de lo que Dark Pictures nos venía acostumbrando hasta el momento –donde, a grandes rasgos, nos enfrentábamos a espíritus–, House of Ashes decide salirse por completo del libreto de terror tradicional y se vuelca a un tipo de horror totalmente diferente. En concreto, se nos traslada al mundo mitológico de dioses y criaturas de la cultura sumeria, en donde el gobernador Naram-Sin, autoproclamado rey divino del Imperio Acadio (2231 a.C.), provocó una maldición sobre su pueblo tras enfadar a un Dios. En esta entrega, los enemigos no son espectros fantasmales, sino que toman la forma de terribles criaturas: una suerte de murciélagos gigantes sedientos de sangre.

En un momento determinado, la historia principal decide dejar de sostenerse sobre el conflicto bélico y la cultura sumeria y pega un volantazo que, sorprendentemente, no termina en choque, sino que, por el contrario, termina siendo una maniobra perfecta, resultando, de esta manera, la cereza del postre. Por obvias razones no puedo ahondar en más detalles, solo me voy a limitar a decir que dicho plot twist realza una historia que ya era excelente por sí misma. Como punto negativo, solo puedo decir que me hubiese gustado que se escarbe más sobre este punto.

¿Alcanza con un mínimo e insignificante cambio?

Tuve la suerte de poder probar y reseñar Man of Medan y Little Hope. En este último escribí, en la parte de jugabilidad, que podría básicamente copiar y pegar el texto de la primera entrega. Lamento informarles que la misma situación ocurre en House of Ashes. La única incorporación con respecto a sus antecesores es el manejo de la cámara, el cual ahora está a manos de cada jugador.

En resumidas cuentas, contamos con cinco personajes para manipular. El juego constantemente nos hará saltar de uno al otro. Las decisiones que tomemos durante la manipulación de cada uno de ellos –principalmente las respuestas que demos en los diálogos– será lo que, en parte, determinará en tanto su futuro como el del grupo. Sin embargo, sobrevivir no dependerá solamente de nuestras decisiones, sino también de nuestra habilidad como jugadores. Un botón mal apretado podría significar la muerte de alguno de nuestros protagonistas.

Llegados a este punto, les debo decir que me enfrenté además a algunas dificultades técnicas. Partiendo de la base, el joystick era inutilizable en cualquier instancia de menú. Además, durante la partida en sí, hubo cambios de algún personaje a otro en donde el aviso brilló por su ausencia, algo garrafal en caso de querer jugar Noche de pelis (con amigos, de forma presencial).

Realismo opacado por fallas técnicas

Si hay algo por lo que se destaca la antología de Dark Pictures es por el realismo que rige en su apartado gráfico. House of Ashes no es precisamente la excepción a la regla, pero no logra estar a la altura de sus antecesores. Los errores de carga de escenarios se mantienen persistentes a lo largo de todo el juego, dificultando por completo la experiencia del mismo. 

Eso sí, la ambientación es, lisa y llanamente, perfecta. El nivel de detalles en cada mapa es digno de admiración. El trazado de los personajes y, sobre todo, de los enemigos también merece, una vez más, aplausos y más aplausos.

Errores de principiante

Fue en el apartado sonoro donde me encontré con más problemas. Configuré el juego para que quede en inglés, con subtítulos en español. Nada de otro mundo. Sin embargo, el juego, en este aspecto, hacía lo que se le daba la gana. Pese a la configuración, por momentos, en medio de una escena, los personajes comenzaban a hablar en español. Por otros momentos, mantenían el habla en inglés, pero los subtítulos desaparecían por completo. Como si esos errores no resultasen los suficientemente molestos, el audio por momentos brillaba por su ausencia. Sí, desaparecía por completo. Errores para nada dignos de una entrega con tanto presupuesto encima y con dos antecesores correctos sobre su espalda.

Requisitos del Sistema

MÍNIMO: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits – SO: Windows 10 – Procesador: Intel Core i5-4690K or AMD FX-8350 – Memoria: 8 GB de RAM – Gráficos: Nvidia GeForce GTX 960, 4 GB or AMD Radeon R9 380, 4 GB
DirectX: Versión 11 – Almacenamiento: 65 GB de espacio disponible

RECOMENDADO: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits – SO: Windows 10 – Procesador: Intel Core i5-8400 or AMD Ryzen 5 1600 – Memoria: 12 GB de RAM – Gráficos: Nvidia GeForce 2060 6 GB or AMD Radeon RX Vega 56, 8 GB
DirectX: Versión 11 – Almacenamiento: 65 GB de espacio disponible

Review Overview

  • Historia10
  • Jugabilidad8
  • Innovación4
  • Gráficos7,5
  • Música y Sonido3
  • 6.4

    Score

    House of Ashes me deja con un gusto agridulce en la boca. Su historia tiene el suficiente potencial y la suficiente originalidad como para convertirlo en la mejor de la antología. Sin embargo, los constantes errores en la jugabilidad y el en apartado tanto sonoro como gráfico eclipsan por completo la experiencia. Si bien estos problemas no son nada que no se pueda solucionar con un simple parche, el hecho de que lancen algo a lo que realmente le faltaba pulido por cada uno de sus lados resulta molesto, más viniendo de una compañía que cuenta con el suficiente respaldo para hacer las cosas de manera correcta.
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Periodista. Amante del cine y de los videojuegos. Siempre del lado Riquelme de la vida. Podra ver los captulos de Friends en un bucle infinito y no aburrirme nunca.


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