¿Hasta cuándo vamos a seguir perdonando los AAA fallidos?

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¿Qué tienen en común Saints Row, New World, Cyberpunk, Battlefield 2042, Elden Ring y Batman Arkham Knight? Todos ellos son títulos AAA y ninguno se podía jugar el día de su lanzamiento a causa de la decena de bugs.

Hace un tiempo recibimos la key para poder probar el nuevo Saints Row, pero los planes no salieron según lo esperado. El título fue imposible jugar. Partiendo de la base, no se podía abrir. De hecho, en internet hay artículos donde enumeran diferentes opciones para que finalmente abra. En mi caso, funcionó apretar frenéticamente la tecla enter hasta que cargue una barra. Parece chiste, pero no lo es.

Ese no fue el único problema. En mi experiencia, ni siquiera pude volver a abrir la partida que había guardado. Cree un personaje, jugué unos minutos y luego me fui. Al volver, cuando quise cargar la partida en cuestión el archivo estaba dañado. El mismo problema se reiteró múltiples veces y, hasta el momento, no obtuve solución alguna.  

A raíz de este acontecimiento –y de la bronca que me generó el mismo– me puse a pensar en las múltiples veces en que las grandes empresas nos entregaron (no a nosotros como medio general, sino a nosotros como jugadores individuales) títulos AAA imposibles de jugar.

Tener todo servido en bandeja y no saber aprovecharlo

Antes de que alguien me quiera correr con indies “rotos”, le quiero decir: sí, obvio que existen títulos independientes con decenas de errores que hacen que sea imposible su jugabilidad, pero hay diferencias muy marcadas entre los unos y los otros.

Partiendo de la base –y más allá de que los videojuegos son un hobbie costoso teniendo en cuenta la situación económica actual–, el punto más importante es el precio. No es lo mismo gastar 60 dólares en un juego que 20. Si un título tiene un costo tan elevado, se espera (y se debería exigir) que el mismo esté en perfectas condiciones. No debería haber «tutía» para que no sea así.

Pero, dejando por un momento de lado el tema de los costos, hay dos cuestiones por las cuales las empresas no deberían tener excusas para lanzar juegos tan mal hechos.

Una de ellas es el equipo de desarrollo. Las empresas que están detrás de estos tipos de títulos cuentan con equipos conformados por cientos de personas, mientras que la cantidad de involucrados en un título indie se cuenta, en la mayoría de los casos, con los dedos de una mano.

Teniendo esto en cuenta, tendría mucha mas lógica que un título independiente tenga mayores errores que uno que cuenta con todo el personal necesario para trabajar en cualquier problema que surja.

Otro motivo, y quizás el más importante, es el capital que cuentan para llevar adelante el proyecto. Si pensamos en los millones que tienen de base para financiar/realizar el título en cuestión, es inentendible ciertas situaciones que se dan aún hoy en día.

Más allá de los bugs que tenía, el New World era imposible de jugar en sus primeros días porque no había servidores disponibles. ¿Cómo puede ser que una empresa como Amazon, que factura cifras imposibles de imaginar, haya lanzado un MMO de mundo abierto sin servidores capaces de soportar la demanda?

Y no, la excusa de que no se esperaban dicho flujo de personas es absurda. Tanto la beta cerrada como la beta abierta que hicieron previamente, demostraron el gran interés que generaba el título.

Estas grandes empresas tienen todos los recursos necesarios para entregar un título en óptimas condiciones. Sin embargo, no lo hacen. Ni siquiera cumplen con las fechas de entrega pautadas –aunque, en este sentido, prefiero que atrasen el lanzamiento a que lo saquen repleto de bugs–.

Volviendo al temita de los precios

Más allá de que estas empresas en cuestión tengan todo servido en bandejas, una de las cuestiones que más duele que no lo hagan es el bolsillo. No solo juegan con la ilusión de la gente, sino también con su dinero.

Como mencioné previamente, los títulos AAA no son ni remotamente baratos. Es casi una tomada de pelo que no se puedan jugar. Debería de darles vergüenza aprovecharse de sus seguidores de esta manera.

Hay franquicias, como Battlefield, que tienen cientos de miles de enamorados a lo largo del mundo. Aprovechándose de ese amor casi incondicional (y de la confianza de sus fieles jugadores), ni siquiera se esforzaron en realizar medianamente potable el último título, al fin y al cabo, ya había recaudado lo necesario con la preventa.

¿Qué podemos hacer como jugadores?

Me parece –y esta es una opinión puramente personal– que a esta altura del partido deberíamos ponerle un freno a estas empresas. Si bien es imposible que sepamos de antemano si el título que tanto esperamos va a salir roto o no, si deberíamos tomar medidas más drásticas si finalmente no sale como debería.

¿Qué medidas tomar? No tengo una respuesta exacta si les soy sincera. Se me ocurre reembolsar automáticamente el título y no darles la oportunidad de esperar un parche. ¿Es suficiente? Claro que no. ¿No comprar más productos que realicen ellos? Puede sonar algo extremista, pero quizás sea la única solución para que finalmente dejen de tomarle el pelo a quienes solventan su negocio.



Periodista. Amante del cine y de los videojuegos. Siempre del lado Riquelme de la vida. Podra ver los captulos de Friends en un bucle infinito y no aburrirme nunca.


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