La MacBook Air dejó hace tiempo de ser simplemente la opción más liviana y económica dentro del catálogo de notebooks de Apple. Con la llegada del chip M5, esa definición queda todavía más desactualizada, porque estamos ante una computadora que puede responder perfectamente no solamente en navegación, ofimática o consumo multimedia, sino también frente a tareas bastante más exigentes como edición de fotografía, programación, creación de contenido e incluso edición de video en 4K.
En Bitwares estuvimos utilizando la MacBook Air M5 de 15,3 pulgadas, en color plata, con 16 GB de memoria unificada y 512 GB de almacenamiento SSD. Se trata además de la configuración base para este tamaño, y después de utilizarla durante varias semanas nuestra conclusión es que resulta más que suficiente para una enorme cantidad de usuarios, incluso para muchos que necesitan la computadora como herramienta profesional.
La combinación entre el nuevo M5, los 16 GB de memoria, un SSD mucho más rápido y la excelente optimización de macOS hace que prácticamente todo se mueva con una enorme fluidez. Podemos mantener numerosas aplicaciones abiertas, trabajar con una gran cantidad de pestañas en Chrome y alternar constantemente entre programas sin encontrar problemas de rendimiento. Naturalmente existen escenarios en los que conviene una MacBook Pro, especialmente cuando necesitamos mantener CPU y GPU bajo cargas máximas durante varias horas, pero ese límite está bastante más lejos de lo que uno podría imaginar al escuchar el nombre “Air”.
Apple también mejoró algunos aspectos importantes respecto de la generación anterior. Los 512 GB pasan a ser ahora el almacenamiento inicial, mientras que el nuevo chip inalámbrico N1 incorpora Wi-Fi 7 y Bluetooth 6. En esta versión de 15 pulgadas, el M5 utiliza una CPU de 10 núcleos, GPU de 10 núcleos, Neural Engine de 16 núcleos y un ancho de banda de memoria de 153 GB/s.

Diseño y construcción: una de las mejores del mercado
La calidad de construcción es uno de los primeros aspectos que llaman la atención apenas sacamos la MacBook Air de la caja. No estamos ante un diseño completamente nuevo, pero tampoco parece necesario modificar demasiado una fórmula que sigue funcionando tan bien. El chasis de aluminio transmite una sensación premium realmente difícil de igualar y todo está ensamblado con un nivel de precisión excelente.

No encontramos bordes molestos, zonas que flexionen de manera preocupante ni ninguna terminación que transmita fragilidad. Todo se siente sólido y, al mismo tiempo, sorprendentemente liviano teniendo en cuenta que estamos hablando de una notebook con una pantalla de 15,3 pulgadas. Apple consiguió conservar un grosor de apenas 1,15 cm y un peso de 1,51 kg, dimensiones que permiten llevarla en una mochila todos los días sin que termine transformándose en una molestia.

La bisagra también está muy bien calibrada. Podemos abrir la pantalla prácticamente con un solo dedo, algo que siempre transmite una sensación agradable en este tipo de productos, pero eso no significa que sea blanda o inestable. Una vez colocada en la posición deseada permanece firme y no encontramos movimientos excesivos mientras escribimos o desplazamos la computadora.

Nuestra unidad es la clásica versión Silver, probablemente la menos llamativa de las cuatro disponibles, aunque personalmente creo que sigue siendo una de las mejores opciones. Midnight resulta visualmente muy atractiva, pero también es mucho más propensa a mostrar huellas y marcas de uso. El acabado plateado, en cambio, prácticamente siempre parece limpio y además conserva esa estética clásica que durante años identificó a las MacBook. Apple también ofrece los colores Sky Blue y Starlight.

15 pulgadas: mucho más que una pantalla más grande
Una de las dudas más lógicas al momento de comprar una MacBook Air M5 es decidir entre las versiones de 13,6 y 15,3 pulgadas. Si la prioridad absoluta es conseguir la computadora más compacta posible, la alternativa de 13 pulgadas continúa siendo excelente. Sin embargo, después de utilizar esta versión creo que la de 15 pulgadas ofrece un equilibrio mucho mejor para trabajar.
La diferencia de tamaño parece pequeña cuando miramos solamente los números, pero en la práctica disponer de casi dos pulgadas adicionales modifica considerablemente la experiencia. Podemos tener dos ventanas abiertas con mucha mayor comodidad, trabajar con editores que utilizan varias barras de herramientas y, en general, pasar varias horas delante de la computadora sin sentir inmediatamente la necesidad de conectar un monitor externo.
Pero las diferencias van más allá de la pantalla. La versión de 13 pulgadas utiliza una batería de 53,8 Wh, mientras que la de 15 aumenta esa capacidad hasta 66,5 Wh. Además, el modelo base de 13 pulgadas parte de una GPU de 8 núcleos, mientras que la de 15 incorpora directamente la GPU de 10 núcleos. El sistema de sonido también mejora, pasando de cuatro a seis altavoces.
Hay otro aspecto que no aparece directamente en una ficha técnica y tiene que ver con la disipación térmica. La MacBook Air no utiliza ventiladores, por lo que depende completamente de refrigeración pasiva para controlar la temperatura. Un chasis más grande ofrece naturalmente una superficie adicional para distribuir ese calor y, aunque esto no transforma a la Air en una MacBook Pro, sí puede ayudar cuando el procesador permanece exigido durante períodos prolongados.
Por todo esto, la versión de 15 pulgadas me parece particularmente interesante. Sigue siendo realmente portable, pero gana espacio de trabajo, batería, sistema de audio y una GPU de 10 núcleos desde la configuración inicial.
Pantalla: muy buena calidad, aunque seguimos esperando ProMotion
La MacBook Air M5 de 15 pulgadas utiliza una pantalla Liquid Retina de tecnología IPS, con una resolución nativa de 2880 x 1864 píxeles, una densidad de 224 píxeles por pulgada y un brillo máximo de 500 nits. También ofrece amplia gama de colores P3, True Tone y compatibilidad con mil millones de colores.

La nitidez es excelente. A una distancia normal de trabajo resulta realmente difícil distinguir los píxeles de manera individual y tanto el texto como las fotografías o las interfaces tienen un nivel de definición muy alto. Para escribir durante horas es particularmente agradable porque los caracteres se ven perfectamente delimitados, mientras que en contenido multimedia la resolución también permite aprovechar muy bien las 15,3 pulgadas.
Los colores mantienen una apariencia natural y correctamente equilibrada. No encontramos esa sobresaturación excesiva que puede aparecer en algunas pantallas configuradas para llamar la atención en una tienda, sino una representación mucho más neutra que funciona muy bien tanto para consumir contenido como para realizar edición de fotografía.
Los ángulos de visión también son correctos, aunque cuando observamos el panel desde posiciones muy laterales aparecen algunos cambios en las tonalidades, especialmente en blancos y grises. Es algo propio de esta tecnología y no representa un problema durante el uso habitual.
Tampoco tenemos los negros absolutos de un OLED ni el contraste de un panel mini-LED. En ambientes completamente oscuros es posible notar esa diferencia, especialmente si venimos de una MacBook Pro o un iPad equipado con una tecnología superior. Sin embargo, Apple hizo un buen trabajo con la iluminación y en nuestra unidad no encontramos fugas particularmente molestas. Para tratarse de un IPS, la experiencia general es muy buena.
500 nits cumplen perfectamente en interiores
El brillo máximo de 500 nits también resulta suficiente para prácticamente cualquier escenario dentro de una oficina o una vivienda. Durante nuestras pruebas utilizamos la computadora al lado de una ventana en días despejados y aproximadamente la mitad del brillo disponible era suficiente para trabajar cómodamente.
También puede utilizarse al aire libre mientras no tengamos el sol impactando directamente sobre la pantalla. En ese tipo de condiciones extremas sí empiezan a hacerse evidentes las limitaciones y sería bienvenida una mayor luminancia, pero no es un escenario que represente el uso habitual de una notebook de este tipo.
Los 60 Hz son probablemente su mayor deuda
El aspecto más cuestionable de esta pantalla es que seguimos limitados a 60 Hz. No tenemos ProMotion y tampoco una opción para utilizar una frecuencia superior.
¿Es indispensable tener 120 Hz en una notebook? Para mí no. La diferencia resulta bastante más perceptible en un smartphone o un iPad, donde estamos desplazando contenido constantemente con los dedos. En una computadora, especialmente si el uso principal es escribir, navegar, editar documentos o trabajar con aplicaciones, uno se acostumbra rápidamente a los 60 Hz.
Sin embargo, estamos en 2026 y hablamos de una notebook que parte por encima de los 1.000 dólares. En ese contexto, creo que Apple debería empezar a incorporar ProMotion también a la familia Air. La ausencia no arruina la experiencia, pero sí es uno de los puntos donde queda claramente marcada la separación frente a las MacBook Pro.
Teclado y trackpad: excelentes para trabajar durante horas
El teclado es otro de los grandes puntos fuertes de esta computadora. Las teclas tienen una resistencia muy bien equilibrada: no son tan blandas como para activarse accidentalmente con facilidad, pero tampoco requieren una presión excesiva. El recorrido resulta adecuado y podemos mantener una velocidad de escritura muy elevada durante períodos prolongados.

Esto marca una diferencia bastante grande frente a algunas notebooks gamer. En la última ASUS ROG Strix SCAR 18 que analizamos en Bitwares encontramos un teclado bastante más firme, algo que funciona muy bien para jugar porque reduce pulsaciones involuntarias, pero que no resulta tan cómodo para redactar textos extensos. De hecho, durante aquella review ya había adelantado que conseguía escribir bastante más rápido con esta MacBook Air.

La distribución de las teclas también es muy buena y tenemos accesos directos para controlar brillo, volumen, funciones multimedia, Spotlight y otras herramientas del sistema. No requiere demasiado tiempo de adaptación, aunque quienes vengan de Windows sí tendrán que acostumbrarse a la tecla Command y a los diferentes atajos que utiliza macOS.
En la esquina superior derecha encontramos Touch ID, que funciona de manera prácticamente instantánea. El reconocimiento es rápido y preciso, y sirve tanto para desbloquear la computadora como para autorizar compras, acceder a determinadas funciones o confirmar operaciones sin tener que escribir una contraseña.
El trackpad continúa siendo prácticamente insuperable
El trackpad merece un apartado especial porque sigue siendo una referencia dentro del mercado de notebooks. Es enorme, extremadamente preciso y mantiene la misma sensación de respuesta prácticamente en toda su superficie.
Apple utiliza un sistema háptico que permite simular la sensación de un clic físico, aunque en realidad la superficie no necesita desplazarse mecánicamente de la misma manera que un trackpad tradicional. El resultado es excelente y permite presionar prácticamente en cualquier punto con la misma respuesta.
macOS también ofrece numerosas opciones de configuración. Podemos utilizar dos dedos para el clic secundario, activar diferentes gestos multitáctiles o habilitar la opción de tocar para hacer clic, algo que personalmente prefiero porque permite trabajar sin necesidad de ejercer presión continuamente.

Durante parte de nuestras jornadas utilizamos un Logitech G305, que también ofrece una excelente experiencia, especialmente para determinadas tareas que requieren precisión. Sin embargo, no es en absoluto necesario comprar un mouse para trabajar cómodamente con esta computadora. Podemos utilizar el trackpad durante horas sin encontrar ninguna limitación importante.
Apple M5: potencia de sobra para casi cualquier tarea
El corazón de esta computadora es el nuevo Apple M5. En la versión de 15 pulgadas tenemos una CPU de 10 núcleos formada por cuatro núcleos de alto rendimiento y seis de eficiencia, acompañada por una GPU de 10 núcleos, Neural Engine de 16 núcleos y 153 GB/s de ancho de banda de memoria.
Las especificaciones son importantes, pero lo más relevante es lo que ocurre en el uso real. Y la experiencia es espectacular. Todo se mueve extremadamente rápido, las aplicaciones abren prácticamente de inmediato y podemos cambiar constantemente entre diferentes programas sin encontrarnos con esperas molestas.

Una de las ideas que todavía persisten alrededor de la MacBook Air es que estamos ante una computadora pensada principalmente para navegación, documentos y tareas sencillas. El M5 deja esa definición bastante desactualizada. Esta máquina tiene rendimiento suficiente para editar fotografías pesadas, programar, trabajar con proyectos multimedia, realizar renderizados y editar video 4K de una manera perfectamente seria.

Naturalmente, no todos esos trabajos tienen el mismo nivel de exigencia y tampoco significa que una Air pueda sustituir a cualquier workstation profesional. Pero el límite ya no está en si puede o no ejecutar ese tipo de aplicaciones. La diferencia empieza a aparecer principalmente cuando necesitamos mantener el hardware trabajando al máximo durante períodos extremadamente prolongados.
16 GB de memoria unificada son suficientes para la mayoría
Nuestra unidad cuenta con 16 GB de memoria unificada, que además es la cantidad base ofrecida por Apple. Durante nuestro uso resultó más que suficiente incluso trabajando con numerosas aplicaciones simultáneamente y una cantidad considerable de pestañas abiertas en Chrome.
Esto es importante porque Chrome puede utilizar cantidades bastante elevadas de memoria, especialmente cuando mantenemos abiertas aplicaciones web, documentos, servicios de inteligencia artificial y contenido multimedia. Aun así, no encontramos situaciones donde la computadora transmitiera una falta clara de recursos.
La arquitectura de memoria unificada de Apple también permite que CPU y GPU accedan a los mismos recursos sin tener que realizar constantemente copias entre diferentes grupos de memoria. Esto ayuda a mejorar la eficiencia general del sistema, aunque no significa que 16 GB sean infinitos ni que puedan sustituir mágicamente a 32 GB.
Quienes trabajen habitualmente con máquinas virtuales pesadas, proyectos gigantescos, modelos locales de inteligencia artificial o determinadas aplicaciones profesionales pueden beneficiarse de subir a 24 o 32 GB. Pero para la enorme mayoría de los usuarios, incluyendo buena parte de los perfiles profesionales, creo que 16 GB es una configuración muy equilibrada.
También hay que pensar a futuro. La memoria está integrada y no puede ampliarse posteriormente, por lo que tiene sentido comprar una configuración que conserve margen durante varios años.
SSD de 512 GB: mucho más rápido que antes
Otro cambio importante de esta generación es que Apple finalmente abandonó los 256 GB como punto de partida y la MacBook Air M5 incorpora 512 GB de almacenamiento SSD de serie. La compañía también asegura que utiliza una tecnología de almacenamiento más rápida que en la generación anterior.
La mejora no es solamente una cuestión de capacidad. Las pruebas independientes colocan las velocidades del nuevo almacenamiento alrededor de los 6,5 a 7 GB/s, cifras que lo acercan mucho más al rendimiento de los SSD utilizados en la familia MacBook Pro. Notebookcheck, por ejemplo, midió resultados cercanos a 7 GB/s en esta generación.

En el uso real se traduce en una computadora extremadamente ágil. Las aplicaciones abren muy rápido, los archivos pesados se transfieren prácticamente de inmediato y las operaciones que dependen del almacenamiento rara vez se convierten en un cuello de botella.
La combinación entre M5, memoria unificada y este nuevo SSD genera una sensación de respuesta inmediata difícil de separar en componentes individuales. Uno simplemente presiona, abre o cambia de aplicación y la computadora responde.
Temperatura y refrigeración: silencio absoluto con una contrapartida
Una de las características más particulares de la MacBook Air es que no tiene ventiladores. Esto significa que, independientemente de lo que estemos haciendo, nunca vamos a escuchar un sistema de refrigeración acelerando.
Para trabajar resulta fantástico. En tareas cotidianas como navegar, revisar mails, utilizar redes sociales, escribir documentos o consumir contenido, nuestra unidad permanece prácticamente fría. Incluso trabajando durante varias horas con una temperatura ambiente cercana a los 22 grados, el chasis apenas cambia de temperatura.
Cuando empezamos a exigir de verdad al M5, naturalmente la situación cambia. Un procesador trabajando al máximo genera calor y, como no existe refrigeración activa, ese calor debe disiparse a través del propio chasis.
Esto no representa un problema para trabajos exigentes ocasionales. Podemos editar un proyecto de video, exportar contenido o ejecutar una tarea pesada perfectamente. La diferencia aparece cuando mantenemos CPU y GPU bajo cargas máximas durante horas. En esas situaciones, el sistema eventualmente debe reducir frecuencias para mantener la temperatura dentro de valores seguros.
Y es ahí donde una MacBook Pro empieza a tener sentido. No necesariamente porque la Air carezca de potencia, sino porque la Pro incorpora ventiladores que permiten sostener esa potencia durante períodos más prolongados.
Para una persona que renderiza durante varias horas todos los días, una Pro sigue siendo una inversión más lógica. Para un usuario que combina tareas livianas con trabajos pesados de manera ocasional o incluso frecuente, la Air tiene potencia de sobra.
Batería: uno de los grandes motivos para elegirla
La autonomía es otro de los apartados donde la MacBook Air resulta extraordinaria. La versión de 15 pulgadas incorpora una batería de 66,5 Wh, y Apple anuncia hasta 18 horas de reproducción de video en streaming y hasta 15 horas de navegación web inalámbrica.
Como ocurre con cualquier cifra oficial de autonomía, los resultados reales dependen completamente de lo que hagamos. No consume lo mismo escribir un documento con poco brillo que mantener una videollamada, editar video o ejecutar una aplicación que utiliza constantemente CPU y GPU.
Pero incluso teniendo esto en cuenta, la experiencia es excelente. Para tareas de oficina, navegación, correo, redes sociales y trabajo general podemos afrontar una jornada completa con mucha tranquilidad. No existe esa necesidad permanente de buscar un enchufe que todavía encontramos en muchas notebooks Windows de alto rendimiento.
Las videollamadas y otras tareas más demandantes naturalmente elevan el consumo de forma considerable (aproximadamente de 10-15% cada una hora), pero aun así la relación entre potencia y autonomía continúa siendo uno de los puntos fuertes de Apple Silicon.
Por último, si activamos el modo de ahorro de energía, no sentimos cambios en el rendimiento y la autonomía puede extenderse mucho más.
Cómo cuidar la batería a largo plazo
macOS Tahoe 26.4 incorporó además la posibilidad de establecer manualmente un límite de carga entre el 80 y el 100% en Macs con Apple Silicon. La función está pensada para reducir el tiempo que la batería permanece completamente cargada y ayudar a disminuir su desgaste a largo plazo.
Personalmente prefiero mantener el límite alrededor del 80% cuando sé que voy a trabajar cerca de un enchufe durante todo el día. Si necesito salir y quiero aprovechar toda la autonomía disponible, simplemente puedo llevarla al 100%.
Tampoco creo que haya que convertir esto en una obsesión. La batería está diseñada para ser utilizada y cargarla completamente cuando la necesitamos no representa ningún problema. La idea es simplemente evitar mantenerla innecesariamente en los extremos durante períodos prolongados cuando podemos reducir ese estrés químico.
Se recomienda mantenerla cargada la corriente siempre que sea posible para no gastar ciclos de batería innecesariamente.
Audio: seis parlantes que sorprenden
La MacBook Air de 15 pulgadas utiliza un sistema de seis altavoces con woofers con cancelación de fuerza, mientras que la versión de 13 pulgadas se queda con cuatro. También incorpora Audio Espacial, compatibilidad con Dolby Atmos y un conjunto de tres micrófonos con beamforming direccional.
La diferencia frente a muchas notebooks del mercado es realmente considerable. Tenemos un sonido con buen volumen, voces claras y una cantidad de graves bastante sorprendente para un equipo de este grosor.
No alcanza exactamente el sistema de alta fidelidad que podemos encontrar en una MacBook Pro, pero tampoco estamos demasiado lejos para un uso normal. Podemos mirar películas, escuchar música o consumir videos sin sentir que necesitamos inmediatamente un parlante externo.
Esto contrasta bastante con algunas notebooks premium y gamer que hemos probado, donde el audio termina siendo un componente claramente secundario. En esta MacBook Air forma parte de la experiencia general y está claramente a la altura del resto del producto.
También tenemos un jack de 3,5 mm con soporte avanzado para auriculares de alta impedancia, algo que agradecemos especialmente quienes todavía utilizamos auriculares cableados de buena calidad.
Cámara: muy buena para videollamadas
La cámara utiliza un sensor Center Stage de 12 megapíxeles, permite grabar video 1080p e incorpora procesamiento computacional de imagen.
La calidad es muy buena para videollamadas y reuniones laborales. Tenemos suficiente nivel de detalle, una exposición correctamente controlada y Center Stage permite mantenernos dentro del encuadre cuando nos desplazamos frente a la computadora.
También puede utilizarse perfectamente para transmisiones en vivo sencillas o contenido donde la webcam no sea el elemento principal. Naturalmente no sustituye a una cámara dedicada si nuestro objetivo es producir video profesional, pero está claramente por encima de muchas soluciones integradas que todavía encontramos en notebooks de gama alta.
Conectividad: excelente inalámbricamente, limitada en puertos
La conectividad inalámbrica es uno de los aspectos que Apple actualizó de manera importante en esta generación. El nuevo chip N1 incorpora Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y soporte para Thread, colocando a la Air entre las notebooks mejor preparadas de cara a los próximos años.
En nuestro uso la conexión resultó extremadamente rápida y estable. Naturalmente, para aprovechar completamente Wi-Fi 7 necesitamos también contar con un router y una infraestructura compatible, pero incluso utilizando redes anteriores la experiencia fue excelente.
Curiosamente, la MacBook Air M5 incluso supera en conectividad inalámbrica a algunas configuraciones de la MacBook Pro M5, algo bastante extraño teniendo en cuenta la posición de ambos productos dentro del catálogo.
Los puertos siguen siendo uno de sus mayores defectos
La situación cambia cuando miramos los conectores físicos. Tenemos dos puertos Thunderbolt 4 USB-C, MagSafe 3 y el jack de 3,5 mm. Los Thunderbolt ofrecen velocidades de hasta 40 Gb/s y permiten conectar hasta dos monitores externos, pero para una notebook de 15 pulgadas seguimos considerando que la cantidad resulta insuficiente.
No encontramos HDMI, tampoco USB-A ni lector de tarjetas SDXC. Para alguien que simplemente conecta un cargador y un mouse Bluetooth esto probablemente no represente ningún problema, pero para fotografía, edición de video o uso como estación de trabajo es muy probable que terminemos necesitando un hub.
En nuestro caso fue exactamente lo que ocurrió. Existen soluciones muy buenas de fabricantes como Anker o UGREEN, capaces de agregar HDMI, USB-A, lector SD, Ethernet y otros puertos mediante una sola conexión USB-C, pero no deja de ser un accesorio adicional que Apple podría evitar incorporando una conectividad algo más completa.
En este punto la MacBook Pro mantiene una ventaja clara.
MagSafe sigue siendo excelente
MagSafe continúa siendo uno de los mejores sistemas de carga para una notebook. El conector está sujeto magnéticamente, por lo que si alguien engancha accidentalmente el cable puede desprenderse sin arrastrar toda la computadora al piso.
Para quienes utilizan una Mac por primera vez conviene acostumbrarse a retirarlo inclinándolo hacia arriba o hacia alguno de los costados en lugar de tirar con fuerza completamente hacia afuera. Al hacerlo de esa manera se separa prácticamente sin resistencia.
Es un detalle pequeño, pero después de acostumbrarnos resulta difícil entender por qué este tipo de solución no es más habitual en otras notebooks.
macOS Tahoe: excelente, aunque requiere adaptación si venimos de Windows
Nuestra unidad utiliza macOS Tahoe 26 y la experiencia general es excelente. La integración entre hardware y software continúa siendo uno de los principales argumentos de Apple: la gestión de memoria, las animaciones, el consumo energético y la forma en que las aplicaciones interactúan con el sistema transmiten una sensación de cohesión difícil de conseguir cuando el fabricante del hardware y el desarrollador del sistema operativo son empresas diferentes.
Eso no significa que macOS sea automáticamente mejor que Windows en absolutamente todo. Personalmente vengo de Windows y durante los primeros días existen varias cosas a las que hay que acostumbrarse. La administración de ventanas, algunos atajos, la forma de cerrar aplicaciones y determinadas acciones dentro de Finder siguen una lógica diferente.
Apple tiene su manera de hacer las cosas y hay que aprenderla.
Pero una vez atravesado ese período de adaptación, la experiencia resulta muy agradable. El sistema es rápido, estable y permite aprovechar perfectamente toda la potencia disponible.
También tenemos las funciones de Apple Intelligence, mientras que Apple ya presentó Siri AI, una versión mucho más avanzada del asistente que llegará junto con la próxima generación de sus sistemas operativos. La beta ya está en marcha.
Los 16 GB de memoria unificada colocan además a esta configuración en una posición mucho más cómoda para las funciones de inteligencia artificial presentes y futuras que los 8 GB utilizados por algunos modelos más económicos.
El ecosistema Apple suma muchísimo
La experiencia mejora todavía más si ya utilizamos otros dispositivos de Apple. Por ejemplo, podemos convertir un iPad en una segunda pantalla mediante Sidecar, algo que utilizamos bastante para mantener abiertas aplicaciones secundarias, referencias o mensajería mientras trabajamos en la pantalla principal.
Con un iPhone aparecen todavía más opciones de continuidad y sincronización entre dispositivos. Podemos compartir contenido rápidamente mediante AirDrop, continuar determinadas tareas y utilizar diferentes herramientas sin preocuparnos demasiado por mover archivos manualmente de un dispositivo a otro.
No creo que el ecosistema deba ser la única razón para comprar una Mac, pero sí se convierte en un argumento muy potente si ya tenemos un iPad, un iPhone u otros productos de la marca.
¿Sirve realmente para edición y trabajos profesionales?
Sí, y probablemente este sea uno de los puntos más importantes de la review.
La MacBook Air M5 ya no es una computadora que recomendaría exclusivamente para estudiar, navegar o trabajar con documentos, para esto ya existe la Neo. La potencia del chip permite utilizar aplicaciones profesionales de fotografía, programación, edición de video y creación de contenido con mucha comodidad.
Podemos editar material 4K, trabajar con fotografías pesadas y realizar renderizados sin que la computadora transmita la sensación de estar fuera de su terreno. Incluso el propio motor multimedia del M5 incorpora aceleración por hardware para H.264, HEVC, ProRes y ProRes RAW, además de motores dedicados de codificación y decodificación.
La distinción frente a una MacBook Pro aparece cuando este tipo de carga deja de ser ocasional y se transforma en la actividad principal durante muchas horas al día. Si vamos a renderizar continuamente, exportar proyectos pesados uno detrás de otro o mantener CPU y GPU al máximo durante jornadas completas, la refrigeración activa de la Pro continúa justificando su existencia.
Pero para un enorme porcentaje de profesionales, creadores de contenido y usuarios avanzados, esta Air puede funcionar perfectamente como computadora principal.
Gaming: no sería nuestra primera elección
La situación cambia bastante si el objetivo principal es jugar. El M5 tiene una GPU considerablemente más capaz que generaciones anteriores, incorpora trazado de rayos acelerado por hardware y macOS está recibiendo cada vez más juegos importantes. Sin embargo, todavía existe una diferencia grande frente al ecosistema de Windows en catálogo, compatibilidad y soporte.
Por ese motivo, si nuestra prioridad es gaming recomendaría directamente una notebook Windows con una GPU dedicada de NVIDIA o AMD. Podemos jugar en la MacBook Air y algunos títulos optimizados ofrecen una experiencia muy buena, pero no considero que sea el motivo correcto para comprar este producto.
Su fortaleza está claramente en productividad, autonomía, portabilidad y creación de contenido.
MacBook Air M5 o MacBook Neo
Apple complicó bastante más la decisión este año con la llegada de la MacBook Neo, una computadora considerablemente más económica que utiliza el A18 Pro, 8 GB de memoria unificada y parte de 256 GB de almacenamiento.
Para tareas sencillas, la Neo puede resultar una opción muy interesante. El problema principal, para mí, son precisamente esos 8 GB de memoria. Hoy siguen siendo utilizables gracias a la optimización de macOS, pero si la intención es conservar la computadora durante varios años existe una posibilidad mucho mayor de que la memoria termine convirtiéndose en el componente limitante.
Por ese motivo, si el presupuesto permite subir hasta la Air, creo que sigue siendo una inversión más segura a largo plazo. Tenemos el doble de memoria, el doble de almacenamiento inicial, mucho más ancho de banda, mayor potencia gráfica, una batería superior y una conectividad considerablemente más completa.
También existen reportes que indican que la próxima generación de MacBook Neo podría utilizar un A19 Pro acompañado por 12 GB de memoria unificada, algo que cambiaría considerablemente esta comparación. Todavía no es un producto anunciado oficialmente, pero si alguien está interesado principalmente en la Neo y no necesita comprar inmediatamente, podría valer la pena esperar para ver qué ocurre con esa segunda generación.
Precio: aumentó, pero sigue siendo una excelente computadora
El precio es probablemente uno de los aspectos menos favorables de esta generación a día de hoy debido a los recientes aumentos de precios. La MacBook Air M5 de 15 pulgadas parte oficialmente de USD 1.499 en Estados Unidos, mientras que la versión de 13 pulgadas comienza en USD 1.299.
Nosotros tuvimos la posibilidad de comprar esta configuración por aproximadamente USD 1.370, antes de algunos cambios de precios, y a ese valor me parece una compra fantástica. El lector podría considerar de conseguir el equipo reacondicionado o pagando el plan Apple Upgrade que esta ofreciendo a día de hoy la marca por un 25 dólares por 36 meses.
Naturalmente, cuando nos acercamos demasiado al precio de una MacBook Pro aparecen dudas mucho más importantes. Pero mientras exista una diferencia considerable, la Air continúa ofreciendo una combinación extraordinaria de calidad de construcción, pantalla, autonomía, potencia y portabilidad.
Y esto es importante porque una notebook no debería evaluarse únicamente mirando un benchmark. Podemos encontrar equipos con más memoria, procesadores extremadamente rápidos o GPUs dedicadas en esta misma franja de precio, pero el valor de la MacBook Air está en el conjunto.
Tenemos una computadora extremadamente delgada, liviana, completamente silenciosa, con una batería excelente, un teclado fantástico, posiblemente el mejor trackpad del mercado, muy buenos parlantes y suficiente rendimiento como para afrontar trabajos realmente exigentes.
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