Crónica FIFA 22 Parte 1: El Descenso

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1: Escuchen, corran la bola

Olympiastadion Berlin

Los Cánticos

Los fanáticos comienzan a salir del estadio. El partido ha culminado con victoriosos y derrotados. Es la historia de cualquier deporte. Alguien tiene que ganar. Los últimos flashes fotográficos estallan en las esquinas del inmenso campo berlinés creado para los Juegos Olímpicos de 1936.

Algunos periodistas recorren los tracks azules que, en ciertas épocas albergan a corredores como UsainBolt quien rompió ahí mismoambos records de tiempo durante su era dorada.

El joven periodista deportivo Gerd Muller –llamado así por el famoso delantero alemán fallecido en el 2021- camina despacio junto a Erwin “Thor” Holzenbein, fotógrafo y compañero suyo en Kicker, la conocida revista deportiva del país. Discuten el evento acontecido hace minutos. Se ríen.

Muller se detiene a atarse un cordón ante un policía que lo apresura a abandonar el campo de juego. El periodista observa con un rictus severo al oficial de seguridad. Tres minutos después están llegando a la zona de vestuarios. Del lugar de los visitantes llega un bullicio prominente y estruendoso bastante ajeno a las costumbres del país. No es que no se festeje. Pero se festeja al estilo prusiano. Mesurado. Con atención a las normas. Lo que sucede en ese vestuario no es común. A Muller le recuerda unos cuartos de final del 2017 en los cuales el poderoso Real Madrid venció con dos goles de Cristiano Ronaldo al Bayern Munich de Carlo Ancellotti en el casi inexpugnable Allianz Arena. El equipo merengue hizo una fiesta en el vestuario que hasta para los galácticos era inusual.

Muller se hace espacio entre una multitud de colegas que esperan alguna declaración o titular. La multitud de idiomas hace parecer que el pasillo se parezca a una cena protocolar de la ONU.

Erwin mientras tanto saca algunas fotos aquí y allá con su cámara Canon R6. Al cuello, de puro hobby, tiene una Canon A1 de rollo de 35mm con la cual hacetomas para un proyecto personal. “El deporte, en película”.

A todos los presentes en la antesala los sorprende un grave sonido de golpe. Parece un bombo. Adentro del vestuario. Al instante se suma otro instrumento de percusión. Muller acerca el oído al portón del vestuario apenas protegido por un guardia de seguridad privada que, aburrido, revisa su celular ahora que ningún superior lo vigila. El oído de Muller capta la voz del director técnico:

-Esta canción es muy popular de donde yo vengo. Acá con el negrito se las vamos a cantar y a ver si más o menos se la aprenden.

El periodista esfuerza su oído al límite. El técnico debe estar susurrando porque no le entiende nada. Sin embargo, apenas pasados unos minutos el rugido de los jugadores explota. La canción es inentendible porque los acentos de tantos idiomas mezclados no conjugan bien, pero lo abruma el sentimiento que genera tal pasión.

“ESCUCHEN, CORRAN LA BOLA, SON TODOS…”

FIFA 22 Carrera (En los menús)

44 meses antes

La Entrevista

-¿Qué carajo hago acá negrito?

-Por lo pronto, ver si te dan el laburo vasco ¿o no?

En la salida del aeropuerto de Osnabrück se encuentran dos viejos amigos. De toda la vida. Andrés “El Vasco” Roble y Damián “El Negro” López. El primero, alto, ancho, calvo y de barba. El fin de su carrera deportiva le otorgaron algunos kilos en la zona media. El segundo, todo lo contrario. Morochón, fibroso y arañando el metro setenta.

 Se conocieron en las inferiores de Boca Juniors, en Casa Amarilla. Hoy las reservas entrenan en un predio en Ezeiza pero a ellos les tocó ser seleccionados por Griffa y Maddoni a mediados de los 90 y se entrenaban en el predio cercano a la cancha. Roble, central alto y de buen cabezazo no llegó a la primera. En el principio de la gestión macrista, los chicos de inferiores que llegaban eran pocos y aún menos en un puesto de tanta relevancia. Pero hizo una buena carrera en el ascenso con Ferrocarril Oeste hasta que se retiró en el 2014 con 35 años. El Negro Lopez tuvo la suerte de debutar en primera en 1997, una época de transición para Boca antes del arribo de Carlos Bianchi. Carrilero duro. Una rotura de ligamentos lo marginó casi todo un año y luego ya no hubo espacio para él. Siempre recuerda una charla que tuvo con Carlos Ischia, por ese entonces, ayudante de campo de Bianchi.

-Tenes excelentes condiciones. Para Velez por ejemplo.

En Velez, adonde fue traspasado finalmente, era suplente de Carlos Compagnucci, por ese entonces una institución del club de Villa Luro que prácticamente no salía nunca de la titularidad. Aun así, el Negro López pudo gritar “Campeón”. Le tocó ser dirigido por Bielsa que, aún joven, todavía mantenía su personalidad mas desatada.

Apenas días antes de llegar al club, Bielsa declaraba:

“Depende de la naturaleza de los futbolistas. Los futbolistas motivables siempre van a ofrecer una grieta o un costado por donde ponerlos y los que no son motivables, aunque uno haga un intento exagerado, no va a conseguir convocarlos”.

Después de un 0 a 0 con Boca donde López saludó a muchos amigos, hubo una charla de Bielsa en el vestuario que duró 45 minutos. Chilavert, en franca enemistad con el verboso técnico, parecía en ganas de asesinarlo.

Dijo Bielsa ese día:

“Los momentos de mi vida en los que yo he empeorado tienen que ver con el éxito porque engaña.Los momentos de mi vida en los que he mejorado tienen que ver con el fracaso. El fracaso es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones y nos vuelve coherentes.El futbolista, como todo ser humano enfrentado a la alta competencia, padece miedo escénico. ¿Y cómo se neutraliza? Con la mecanización. Que significa esto. Pues bien, la repetición interminable de un mismo acto nos mejora en la ejecución. En el partido contra Boca, José Luis saca un tiro libre del ángulo pateado por Diego Armando Maradona. Le podrían haber temblado las piernas. Sin embargo lo logró porque es un excelente arquero que se ha entrenado todos los días desde la infancia haciendo exactamente las mismas rutinas”.

De un plumazo, recuerda López, Bielsa eliminó la animadversión que el arquero tenía con él y aparte otorgó una enseñanza brillante que lo acompañó hasta el final de su carrera, también durante el Mundial 2014 pero con un año más que su amigo. Ambos fueron juntos a ver el Mundial de fútbol a Brasil. Disfrutaron de cada partido de la selección nacional, pero también observaron varios de la selección de Belgica (la victoria contra Argelia) y se divirtieron mucho con el baile a Brasil de los alemanes. Fue ahí, durante el partido, que Roble conoció a Gunther, un viejo conocido de López con el cual coincidieron.

-La entrevista te la va a hacer el nazi con otro muchacho.

– El Nazi… ¿Gunther?

-El mismo- López se ríe. Gunther no es nazi ni por asomo, pero su abuelo, lamentablemente lo fue.

-Qué carajo hago acá- repite el Vasco. Ahora retórico.

-Tranquilo vasquito. Ya sé que parece una locura. Pero vos querías irte a la mierda de allá ¿o no?

“¿O no?” es un latiguillo del Negro que Roble aprecia muchísimo. Lo tiene desde que lo conoce.

En 1996, en un partido de la reserva, Roble despeja un centro que cae en las inmediaciones de la zona del Negro López que se desliza para ganar el balón. En esos años, algunos partidos de reserva se jugaban en la Bombonera previos al plato principal, el partido de los mayores. La barrida de López derriba a un mediocampista rival y el referí cobra la falta y aparte le saca amarilla al joven volante que desata las airadas protestas de varios jugadores del plantel que ya actuaban como sus contrapartes adultas.

-¡Dejate de joder turco!- grita López al referí, Raúl “Turco” Yoma– ¡No lo toco! ¡Se tira!

Las gesticulaciones típicas dan matices extra al asunto.

López se acerca a José Chatruc, su víctima, que ya había subido a primera de Platense pero a veces le tocaba jugar en Reserva y se aprestaba a sacar el tiro libre, a veinte metros del área del arco de Casa Amarilla.

-Dale José, decile al Turco ¿O no?

Todos en el tumulto se ríen. El Vasco Roble, también.

El Negro López maneja un Audi A5 Sportback negro (“como yo”) por la Ruta 68. Explica que hay un camino más corto pero desde que vive ahí, no se lo aprendió.

-Tampoco hablo bien el alemán, pero en inglés me manejo y todos acá hablan inglés así que si te contratan no vas a tener problema Vasco.

-¿Dónde aprendiste vos tantos idiomas?

-Ni que no me conocieras boludo. Jugué dos años en este mismo equipo yo y después me mandaron a préstamo a Inglaterra, al Colchester, para el Mundial de Alemania. Me quería matar.

-Nunca entendí como carajo llegaste hasta acá hermanito.

-Con constancia Vasco.

-Con contactos. Y un representante dedicado.

-También. Mi hermano es un fenómeno.

El clima es cálido pero agradable en mediados del verano alemán.

-Lo que sí es una cagada es que arrancarías con la pretemporada muy iniciada ¿o no?

-Y sí. Pero, a ver, vos estuviste con los muchachos.

-Pero yo no soy vos. No tengo tu bochito.

-No te tires a menos Negro, que no te sale.

-En serio te digo Andrés.

Damián López tenía otra característica aparte de sus “o no” dispersos. También utilizaba el nombre propio cuando estaba siendo totalmente serio.

-Al anterior técnico, un germano duro como una piedra, lo echaron porque a muchos del plantel no les entraba una bala. Y a ver, me explico, el grueso de los jugadores, si no todos, son alemanes. Les gusta el orden, la disciplina. Pero este tipo era más nazi que el abuelo de Gunther. Insoportable. Los mandaba a dormir a las 8 de la noche. Y sí, hay veteranos que le hacían caso porque entienden el paño, pero esta es otra época. Los pendejos saben usar redes sociales, y si querían irse a joder un rato, no había forma. Ya los vas a conocer si dios quiere.

-Ahora sos cristiano.

-¿Qué? ¿Vos no?

-Por parte de tu mamá.

El Negro López estaciona el auto en el amplio estacionamiento de la Universidad de Osnabrück que a pesar de haber sido fundada hace apenas 50 años, tiene un look totalmente antiguo porque solía ser hace cinco centurias el barroco castillo del Príncipe Obispo de Osnabrück.

Caminando hacia un restaurante cercano, el Negro López le explica que muchos extranjeros estudian ahí y que a pesar de no ser Baja Sajonia la parte más moderna de Alemania, por ciertas carreras que enseña la Universidad (“pública y gratuita, como allá”) se respira un aire muy internacional.

-Che, ¿y por qué no nos vemos en la cancha?

-El entrevistador es docente en la Universidad, en el departamento de Estudios Humanos o alguna cosa así.

Roble se sorprende, aunque supone que no es algo totalmente extravagante.

El “Aroma Restaurante”, a apenas unas cuadras, es un lugar de comida turco. A esa hora pasado el mediodía prácticamente ya no quedan comensales. El Negro se hace visera con la mano e identifica a un alemán de rostro auténticamente germano junto a otro que es totalmente distinto en sus facciones pero de igual manera sería reconocido como alemán de forma inmediata. El de la derecha, Gunther, es el típico alemán rubicundo y sonriente que es imaginado una y otra vez bebiendo cerveza y comiendo salchichas durante el Oktoberfest. El otro, que el Vasco no conoce es de facciones cuadradas y duras y cabello rubio y fino pegado al cráneo.

Ambos saludan al dúo alemán que actúan totalmente en contra de lo inesperado. Más bien seco Gunther, y muy afectuoso el supuesto docente que explica en un español muy claro:

-Les pido disculpas de tener la entrevista aquí pero es que hoy tenía una clase y el camino del aeropuerto es muy directo. Espero que hayas tenido un vuelo agradable.

El Vasco asiente aunque mintiendo. Tuvo que hacer dos escalas antes de llegar y aunque durmió, tiene la carga emocional de quien necesita una ducha, una comida y adaptación.

Gunther, también en un español muy decente,  toma la palabra:

-Mi colega docente aquí no se ha presentado como corresponde. No te ruborices Reiner, te hace lucir mal. ReinerSchock es nuestro Chief Analyst. No tengo claro si en Sudamérica consideran o tienen esta posición. Pero es una suerte de analista general. También ve muchos videos. Como ustedes saben yo, Gunther Niemeyer soy coordinador de inferiores desde hace mas de veinte años con su amigo a mi lado.

-Ninguno es entrevistador o de recursos humanos o de la comisión directiva- comenta Roble.

-Herr Reiner en realidad está reemplazando a Amir Shapourzadeh que no pudo participar. Aparte tiene menos pinta de futbolero- agrega el Negro y todos se ríen.

-Siempre el humorista. Desde que eras un muchacho corriendo en nuestro campo- le responde Gunther.

-Y si, sino quien corre. ¿Vos?

Después de las risas, un mesero trae unos platos de dönerkebap, dolma, y muchos platitos de meze para picar.

-Déjame decirte, Andrés…- comienza Gunther antes de atragantarse con una porción de cordero -…este tipo de entrevistas son muy innaturales en Alemania, pero bastante comunes para nosotros en el VFL Onasbrück.

-¿Si? ¿Por qué?

Es Reiner quien explica que durante las últimos años, en algunas partes de Alemania han intentado eliminar esa idea que tiene el resto del mundo de “la precisión Alemana” que tiene más que ver con sus invenciones que con sus personalidades.

-“Destrukturieren” es la palabra- interviene Gunther.

-¿Y eso que significa?

-Mmm, me temo que no se la traducción. Pero Google tal vez pueda ayudarnos.

-Ya me estoy fijando- responde el Negro a mitad de un dolma. –Para… como se escribe esto.

-No importa- responde Roble –Entendí.

El grupo termina el almuerzo y a la espera del café, Reiner habla:

-El equipo de primera división necesita un director técnico. Hemos entrevistado a otros prospectos pero, y te hago una confidencia que quizás no debería hacer, son todos ellos, demasiado alemanes. Hubo un austríaco también postulándose, pero creo que sintió que tenía que ser aún mas prusiano que Gunther y yo. Estamos buscando un outsider. Creo que podes cumplir ese rol.

-Mi carrera como técnico ha sido en el ascenso argentino. Tanto en Ferrocarril Oeste, como en Chacarita. Imagino que saben eso.

-Por supuesto. Hemos visto cómo has tenido resultados notables con ambos equipos.

-Sí, pero no tuve la posibilidad de ascenderlos.

-Tal vez no.

-E imagino que es lo que desean los directivos, los jugadores y ustedes para con el VFL.

-Si claro- interrumpe Gunther –Pero ten en cuenta esto Andrés. Somos un equipo yo-yo, todos tenemos grandes deseos y pretensiones pero estos chocan con las realidad. Nuestro presupuesto para transferencias es de menos de cinco millones de euros que es lo que gasta cualquier equipo de la Bundesliga en un jugador mediocre de banquillo.

-¿Equipo yo-yo?

Suben y bajan, suben y bajan, parecen ascensor– canta el Negro para ilustrar el concepto.

-Ah, entiendo. Sí, yo también los investigué antes de viajar. No es tan sencillo conseguir videos del equipo pero me las arreglé con Youtube. Tienen un buen cinco tapón, un wing alto muy decente, Bertram, y me gusta bastante el enganche, Klass. Pero creo que el técnico anterior, y lo digo con respeto, los ponía en cualquier lado.

Gunther y Reiner se observan de reojo.

-No quiero faltarle el respeto al técnico anterior, lo repito.

El mozo los interrumpe con la bandeja de café que es extraordinariamente aromática.

-El mejor cafecito que vas a probar Vasco- intercede López.

-Tranquilo- lo calma Reiner –Para hacerte otra confidencia, fue despedido por causas extradeportivas –La revelación sorprendió a los argentinos. En tanto tenían otra versión. -Pero si, coincidimos. El cinco al que te refieres imagino que es Ulrich. Taffertshofer. También tiene condiciones como central. Tu posición cuando eras jugador.

-Ah, no encontré ningún video donde lo haga.

-Ya los podrás ver conmigo cuando empieces a trabajar.

El Vasco se sorprende y mira a su amigo el Negro López.

-Te dije ¿o no?



Gamer de muchos años. Creador de la comunidad Old Gamers. Redactor.


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