Cult of the Lamb Análisis: el líder sabe lo infelices que son

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Ser parte de una secta puede ser difícil, siempre es bueno ser el líder y más si tenemos los poderes sobrenaturales para afrontar la posición. Estuve jugando con el adorable cordero de Cult of the Lamb y te cuento todo lo que podes esperar del juego que mezcla gestión y rogue-like.

Cult of the Lamb tiene fecha de lanzamiento el 11 de Agosto en PC, Nintendo Switch, Xbox One, Xbox Series X/S, PS4 y PS5.

Hora de pagar con acciones

En Cult of the Lamb nos cuentan la historia de un cordero (el último de su especie) que esta a punto de ser sacrificado, pero en el instante de nuestra muerte un Dios antiguo encadenado decide salvarnos, darnos una serie de poderes y dos misiones. Una es armar una secta en su nombre y la otra acabar con los «falsos dioses» que han poblado esta tierra. Sin muchas vueltas aceptamos la misión y comenzamos a predicar la palabra de nuestro señor.

La historia va avanzando a medida que vamos acabando con nuestros enemigos, explorando nuevas zonas con personajes de lo más extravagantes (como un pez antropomorfo que pesca peces) y cada uno con sus pequeñas historias que complementan un poco el relato principal.

Al margen de todo esto, como todo juego de gestión, lo divertido son las situaciones que vivimos con nuestros fieles.

Un poco de esto, un poco de aquello y mucha adicción

No voy a mentir, mis primeras horas de Cult of the Lamb fueron sin parar. No podía dejar de jugar y pasar de su acción desenfrenada entre rogue-like y bullet hell; a armar mi secta y cuidar a mis fieles o aldeanos.

El juego nos obliga a pasar un tiempo en cada género. Arrancamos en un terreno baldío con suficiente espacio para armar nuestra secta. Una vez que tenemos un par de fieles empieza la responsabilidad de mantenerlos contentos. ¿Cómo hacemos esto?.

Al principio creamos edificios básicos como camas, una iglesia, un granero y una cocina. Todo cuesta recursos como piedra, hierba y madera. El terreno inicial nos da lo suficiente como para comenzar. Después vamos a tener que encontrarlo o producirlo.

Pero para que eso sea una verdadera secta hace falta fe. Y es un recurso igual de valioso. Hay un monolito en nuestra imagen donde vamos obteniendo la misma.

En Cult of the Lamb hay que tener cuidado de que los fieles no pasen hambre, no se enfermen y principalmente que sigan creyendo.

La fe destraba mejoras en los edificios como baños, enfermerías, cárceles o hasta un confesionario. Y también mejoras para nuestros ataques.

Cada uno de los fieles tienen misiones especiales dentro del culto. Cultivar cosechas, rezar, conseguir piedra o madera. Incluso podemos mandar un misionero para que consiga recursos (aunque pueden morir en el intento) todo muy a lo Fallout Shelter.

Pero como mencione antes lo importante es que los fieles crean en nuestro líder. Para eso nos vamos a la iglesia y damos la misa del día. Vamos destrabando piezas de lo que serán nuestros mandamientos, de los más extravagantes. Y estos se pueden realizar en ceremonias de rituales como una gran cena, casarse con un fiel (o dos), sacrificar a uno o darles hongos para que hagan lo que les ordenamos.

Si los fieles pierden mucha fe, se pueden rebelar y empezar a hablar mal de nosotros o irse de nuestra secta. Tenemos la posibilidad de re-educarlos, asesinarlos o meterlos presos hasta que se les pase. Pero todo tiene consecuencias.

Si aceptamos misiones tan locas como «Disculpe mi líder siempre quise probar un plato de.. caca». Y… podemos hacerlo pero el fiel se puede enfermar aunque ganamos fe porque le dimos lo que quería.

El tiempo pasa en la secta, los fieles duermen de noche y también envejecen y mueren. Podemos enterrarlos, robar sus pertenencias o porque no cortarlo en pedacitos para crear nuestro propio culto canibal.

Pero no podemos quedarnos todo el tiempo en la secta y ahí es donde empieza nuestra aventura de acción.

Hay cuatro puertas para cada uno de los dioses que tenemos que derrotar. Para ir destrabando todas necesitamos una cierta cantidad de fieles.

Ni bien entramos al mapa el juego nos va a dar aleatoriamente un arma y un poder. Todo este estilo procedural recuerda a Hades o Rogue Legacy. Vamos explorando los mapas para ir acabando con cada zona, obteniendo recursos y mejoras hasta llegar al jefe final. En el camino podemos encontrar fieles capturados, personajes nuevos y otros que nos venden cosas (tenemos monedas para gastar en bienes y recursos). También hay una tarotista que nos tira dos cartas y tenemos que elegir una. Esto nos da mejoras que sirven para esa run del juego.

Quizás no es el mejor rogue-like, ni tampoco tiene la dificultad de otros similares, pero lo que hay que balancear es que si pasamos mucho tiempo explorando podemos perder adeptos en la secta y vamos a tener problemas. Así que es cuestión de saber cuanto tiempo irnos y cuanto quedarnos.

Al finalizar la run nos da un resumen de todo lo que obtuvimos. Si perdemos, nos quitan la mitad de todo.

Para finalizar hay zonas por fuera de la acción que son para obtener más fe, conocer personajes, pescar o incluso hacer una partida en un juego bastante divertido de dados que distrae un poco de los quehaceres como lider de la secta.

Un culto muy expresivo

Hay algo muy tierno en el apartado visual de Cult of the Lamb y cuando vemos lo macabro de las acciones de nuestro líder, estamos ante la combinación de inocencia y sadismo que me recordó la serie Happy Tree Friends (esas adorables criaturitas que terminaban todas muertas al final en un baño de sangre).

Los adeptos tienen mucha personalidad, incluso podemos ir destrabando formas para que todos sean diferentes o todos sean iguales. Y la secta va cobrando forma mientras más avanzamos en colocar todos los edificios y cultivos. Se nota que Massive Monster puso más hincapié en este punto que en los mapas creados aleatoriamente en el modo rogue-like. No son feos para nada pero no tan variados y la mayoría sin bosques.

Los sonidos y la música son correctas. Los adeptos y demás personajes hacen pequeños ruidos; algunos totalmente adorables. Y por suerte tenemos un botón exclusivo para hacer «beeee» como un buen cordero.

Requisitos del Sistema

Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits – SO: Windows 7 or later – Procesador: Intel Core i3-3240 (2 * 3400); AMD FX-4300 (4 * 3800) – Memoria: 4 GB de RAM – Gráficos: GeForce GTX 560 Ti (1024 VRAM); Radeon HD 7750 (1024 VRAM) – Almacenamiento: 4 GB de espacio disponible

RECOMENDADO: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits – SO: Windows 10 – Procesador: Intel Core i5-3470 – Memoria: 8 GB de RAM – Gráficos: GeForce GTX 1050 (2048 VRAM); Radeon R9 380 (2048 VRAM) – Almacenamiento: 4 GB de espacio disponible

Cult of the Lamb

  • Historia7,5
  • Jugabilidad10
  • Innovación7,5
  • Gráficos9
  • Música y Sonido8
  • 8.2

    Score

    Cult of the Lamb es un juego que no necesita innovar. Todo lo que ofrece es pasar un par de horas cuidando a nuestros fieles y menos tiempo en las batallas por acabar con la fe de los falsos dioses. Una combinación super adictiva.
User Rating: 4.3 ( 1Votes )


Critico de Cine y fundador de la revista digital visiondelcine.com. Amante de los videojuegos desde la family en la cuna hasta una PC Gamer en el living. Sigo con esperanzas de ver Half-Life 3. ñ


2 thoughts on “Cult of the Lamb Análisis: el líder sabe lo infelices que son

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