Hardspace: Shipbreaker Review PC – ser víctima del capitalismo nunca fue tan divertido

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Los juegos de simulación (o simplemente simulators) fueron ganando popularidad con el correr de los años. Hoy en día podemos encontrar simulators de cualquier tipo –hasta de ser una roca, sí leíste bien: una roca–. Blackbird Interactive decidió sumarse a esta ola y lanzó Hardspace: Shipbreaker, un título en donde simularemos ser desguazaderos de naves.

Así se debe sentir trabajar para Jeff Bezos

Es de público conocimiento que las condiciones laborales que ofrece Jeff Bezos, creador de Amazon, rozan lo inhumano. En julio del año pasado, el magnate viajó al espacio y agradeció a sus empleados por “pagar” dicha aventura. Bezos es, salvando las distancias, nuestro propio villano de Marvel o DC (elegí la que más te guste).

En Hardspace: Shipbreaker trabajaremos para LYNX, una megacompañía que, al firmar contrato nos comprometemos a cosas tan nobles como: no formar parte de un sindicato, trabajar cada día con una actitud positiva, aceptar los riesgos para la salud y votar a un canciller específico para las próximas elecciones.

Y si esto no te parece lo suficiente aterrador, nuestro contrato laboral viene con una deuda pendiente debajo del brazo. Ni bien comenzamos ya le debemos a la compañía 1.252.594.441,92 créditos. Es decir, cada día de nuestra existencia trabajaremos para pagar una deuda absurda que no nos corresponde (cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia).

La base de la historia es tan aterradora como interesante. El título no solo nos muestra cómo se manejan las grandes corporaciones, sino también los estragos que causa el capitalismo y cómo los trabajadores deben unirse para luchar en pos de sus derechos.

Desgraciadamente, con el correr de las horas, la historia se va desdibujando poco a poco. Si bien las bases se encuentran siempre presentes, las conversaciones terminan siendo meras habladurías que no van hacia ningún lado. Una verdadera lástima visto y considerando que el tema que se aborda es por demás interesante.

Relajate y cortá

Pese a que en párrafos anteriores cuestioné las condiciones laborales al que nos someten en LYNX, la realidad es que, dejando las críticas sociales de lado, trabajar desguazando naves es completamente divertido y adictivo: si tengo que vender mi alma por tener un puesto ahí lo hago sin dudarlo (?).

Hardspace: Shipbreaker es un simulator por demás simple y ahí es donde radica su magia. Básicamente contamos con dos herramientas principales: un gancho y un cortador. La idea es, justamente, desguazar las naves y mandar las partes al lugar que corresponda, puede ser el horno, el procesador o la barcaza. A medida que vayamos enviando los pedazos se nos irán transfiriendo créditos a nuestra cuenta. Si enviamos un resto a un lugar que no corresponde o destrozamos uno de ellos, se nos descontará de la paga final. Cada jornada laboral dura 15 minutos reloj. Y, por lo menos en mi experiencia, desguazar cada nave me llevó entre 2 y 3 jornadas laborales. 

El título cuenta con diversos tipos de naves para desguazar. Las mismas se irán desbloqueando a medida que vayamos subiendo de rango. ¿Cómo subimos de rango? Fácil, desguazando naves. Subir de rango también nos permitirá mejorar nuestras herramientas de trabajo.

El juego incorpora la posibilidad de muerte, pero la realidad es que no tiene significado o peso alguno al final. No importa si accidentalmente nos golpeamos con alguna de las partes, no llegamos a recargar oxígeno o terminamos dentro del horno; automáticamente reaparecemos en el lugar de trabajo y a otra cosa mariposa. Eso sí, hacia el final del día nos descontarán saldo por la “reanimación”.

Como pueden ver –o leer, mejor dicho–, Hardspace: Shipbreaker es una experiencia más que sencilla. Si bien al principio los controles se me hicieron un poco complicados, es fácil agarrarles la mano. Y una vez que lo haces, no tenés mucho más que dejarte absorber por la inmensidad y la soledad del espacio y desguazar.

Mi yo de 6 años se encuentra muy feliz

Hardspace: Shipbreaker es un juego por demás inmersivo. Realmente logra hacerte sentir que están en el espacio –comentario de color: sería increíble jugarlo en VR–. Esto no sería posible si no fuese por el estilo visual que acompaña al título. Los gráficos son dignos de cualquier AAA actual. Si bien no da margen a la exploración, todo lo que podemos ver es lo suficientemente realista y está lo suficientemente pulido como para cumplir este sueño, que apuesto que muchos teníamos, de ser astronautas.

La banda sonora poco tiene que ver con lo espacial, pero, por algún motivo, acompaña de manera excelente cada jornada laboral. Para que se den una idea, las canciones que escuchamos mientras desguazamos naves son country. A simple vista no pega en absoluto con el trabajo que hacemos y el lugar donde nos encontramos, pero, sin embargo, logra hacer que cada jornada laboral sea un poco más alegre (visto y considerando las condiciones del trabajo).

Requisitos del Sistema

MÍNIMO: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits – SO: Windows 10 (64-bit) – Procesador: Intel i5-6600K / AMD Ryzen 3 1300X – Memoria: 8 GB de RAM – Gráficos: 4 GB VRAM, GeForce GTX 770 / Radeon R9 380 – DirectX: Versión 11 – Almacenamiento: 4 GB de espacio disponible
Notas adicionales: 30 FPS in 1920×1080.

RECOMENDADO: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits – SO: Windows 10 (64-bit)
Procesador: Intel i7-8700 / AMD Ryzen 5 2600 – Memoria: 16 GB de RAM – Gráficos: 6 GB VRAM, GeForce GTX 980 Ti / Radeon RX Vega 56 – DirectX: Versión 11 – Almacenamiento: 4 GB de espacio disponible – Notas adicionales: 60 FPS in 1920×1080.

Hardspace: Shipbreaker

  • Historia6
  • Jugabilidad9
  • Innovación9
  • Gráficos10
  • Música y Sonido8
  • 8.4

    Score

    Visto y considerando la base de su historia, suena irónico decir que Hardspace: Shipbreaker es esa clase de juego al que uno recurre cuando quiere escapar un poco de la realidad, pero lo es. Realmente es una experiencia tan inmersiva que se puede estar horas desguazando naves y no pensando en nada más –aunque esto deja en manifiesto como la historia finalmente termina fallando en su punto–. Mención aparte para su apartado gráfico: la mini Yaki de 6 años se encuentra muy feliz de cumplir su sueño de ser astronauta (al menos así se sintió).
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Periodista. Amante del cine y de los videojuegos. Siempre del lado Riquelme de la vida. Podra ver los captulos de Friends en un bucle infinito y no aburrirme nunca.


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