Meze Poet Review: una caricia a los oídos

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La marca rumana vuelve a sorprendernos con unos auriculares que combinan una construcción exquisita, mucha comodidad y un sonido de enorme resolución. Probamos los Meze Poet con el Fosi ZH3 y el FiiO QX11: estas son nuestras impresiones, canción por canción.

Hay auriculares que nos impresionan apenas los escuchamos. Con otros, lo interesante aparece después, cuando volvemos a una canción conocida y descubrimos algo que siempre estuvo ahí, pero que nunca habíamos percibido de esa manera. Con los Meze Poet nos pasaron ambas cosas.

La primera impresión fue muy buena, pero lo que terminó de enamorarnos apareció en esas pequeñas cosas: la textura de una voz, la ubicación de un instrumento, la profundidad de un grave o un sonido lateral que nos hizo sacar los auriculares para comprobar si venía de afuera. Sí, literalmente.

En Bitwares ya conocemos a Meze y tenemos una relación de años con sus productos. Mis 99 Neo siguen siendo una referencia personal muy querida y marcaron una etapa importante de mi recorrido en la audiofilia. Los Poet pertenecen a otra categoría, y eso se percibe tanto al tenerlos en las manos como al empezar a escuchar. También cuestan mucho más, por lo que la exigencia tiene que estar a la altura.

¿Alcanza con que sean hermosos y suenen muy bien? En este segmento, esperamos algo más: comodidad, precisión, una construcción que acompañe la inversión y una experiencia que nos siga invitando a escuchar cuando ya dejamos de prestar atención a las especificaciones. Vamos por partes.

Muchas gracias a Meze por confiar en nosotros y por proveer esta unidad para su análisis. Les dejamos abajo el link para poder comprar el producto en el distribuidor local (argentina).

De los Fidelio M1 a los Poet: mi recorrido en la audiofilia

Mi recorrido en la audiofilia empezó en 2014, con unos Philips Fidelio M1. Por aquellas fechas costaban aproximadamente entre US$100 y US$150, y para mí fueron una revelación. Hasta ese momento no había escuchado ningún auricular de ese nivel, ni siquiera dentro de lo que podemos considerar una entrada a la audiofilia. Me parecieron muy superiores a todo lo que había probado. Fue una experiencia espectacular y un auricular que realmente me marcó.

Los M1 eran supraurales: sus almohadillas se apoyaban sobre las orejas, en lugar de rodearlas. Esa forma de uso también era parte de una experiencia de escucha muy particular. Después pasé directamente a unos Meze 99 Neo, con una estructura circumaural, que rodea la oreja. Para mí sonaban muchísimo mejor que los Fidelio: era otra categoría y otro punto importante en ese recorrido.

Más adelante llegaron los Sennheiser HD 599, que me aportaron una perspectiva diferente. Encontré una escena sonora mucho más amplia y, en cierta forma, una mayor resolución y matices que no percibía de la misma manera en los Meze. A cambio, sentía que perdía parte del carácter cálido y otras virtudes que valoraba de los 99 Neo, como la comodidad y los materiales.

También tuve la posibilidad de probar los Philips Fidelio X2HR. Me mostraron otra personalidad, con un color mucho más presente y unos graves tremendamente marcados. Esa presencia en las frecuencias bajas era parte central de su carácter, aunque también ofrecían bastante resolución. También tuve una referencia de lo que era usar unos auriculares con almohadillas enormes, que no tocaban mis orejas. Con estos últimos modelos, mis referencias se movían aproximadamente en el rango de US$200 a US$300.

Otro paso especialmente importante fueron los Sennheiser HD 58X Jubilee, cuya referencia de precio para esta comparación ubico alrededor de US$200 a US$220. Frente a los Meze, para mí quedaban muy atrás en diseño y materiales, pero el sonido era extraordinario. Me costaba creer lo que habían logrado: hasta entonces no había escuchado algo que me pareciera tan espectacular, y los sentí muy superiores a todo lo que había probado antes.

Los 58X tienen una relación con esa historia de Sennheiser que dio lugar a los HD 600 y HD 650. Como precisa la propia marca en su presentación del modelo, retoman elementos del HD 580 Jubilee y comparten rasgos sonoros con los HD 600 y HD 650, aunque incorporan un transductor propio. Esa conexión ayuda a poner en contexto lo que me sorprendió de su sonido.

También debo mencionar que en el último audio show pude probar por unos minutos los Elite y el nuevo ARTA, pero en condiciones hostiles dado el nivel de ruido que habia en el ambiente, por lo que no puedo juzgar cuánto mejor son estos últimos respecto al Poet, pero al menos pude tocarlos, ponérmelos y escuhcarlos un ratito.

Con ese recorrido llegué a los Meze Poet, y la experiencia volvió a cambiar de nivel. El salto se siente en la calidad de audio, pero también en la construcción y en todo lo que rodea a la escucha. Eso no quita una pregunta que para mí es fundamental: cuánto de la diferencia de precio se explica por lo que escuchamos y cuánto por la experiencia completa. Volveré sobre esa comparación con los 58X más adelante.

Dónde se ubican los Meze Poet

Los Poet son unos auriculares circumaurales abiertos, con transductores magnético planares. Ocupan un escalón intermedio dentro de la propuesta de alta gama de Meze, por debajo de modelos como los Empyrean II, Elite y ARTA en el catálogo de la marca.

Su precio de referencia en el distribuidor local es de US$2.400. Hablamos, por lo tanto, de un producto premium en todo sentido. Que existan opciones superiores dentro de Meze no convierte a los Poet en una alternativa de gama media en términos generales, para nada. Es un gama alta pero intermedio, dentro de sus propuestas premium.

Esta nota está centrada en nuestra experiencia con los Poet. Su posición dentro de la familia sirve para entender que, aun con este nivel de construcción y resolución, Meze tiene propuestas que van todavía más allá dentro de su catálogo premium.

Especificaciones técnicas

CaracterísticaMeze Poet
DiseñoCircumaural, abierto
TransductorMagnético planar Rinaro MZ6 Isodynamic Hybrid Array
Rango de frecuencias declarado4 Hz–96 kHz
Impedancia55?
Sensibilidad101 dB SPL/mW a 1 kHz
Nivel máximo de presión sonora declaradoMayor a 130 dB SPL
Distorsión armónica total declaradaMenor al 0,05 %
Peso declarado actual405 g
Conexión en las copasDos conectores de 3,5 mm TS
Cable incluidoCobre Furukawa PCUHD trenzado, 2,5 m
Terminación del cableJack de 6,35 mm, conexión no balanceada
AlmohadillasDesmontables, con sujeción magnética
Chasis y rejillasMagnesio y acero, respectivamente
Diadema y apoyoAleación de titanio y apoyo de cuero de gamuza
DiafragmaRinaro Parus MZ6
Forma del transductorOvoide
Tamaño del transductor92 × 63 mm
Peso del transductor73 g
Carcasa del transductorPolímero reforzado con fibra de vidrio
Área activa del diafragma3.507 mm²
Peso del diafragma0,06 g
Masa acústica declarada6,5 kg/m?
Tratamiento acústicoAMTS, bajo licencia de Dan Clark Audio
Precio distribuidor local (https://avimport.com.ar/)$2400

Especificaciones declaradas por Meze Audio, según la ficha oficial de los Poet. El rango de frecuencias indica los límites declarados de reproducción; no describe por sí solo el equilibrio tonal del auricular.

Unboxing: una presentación más sencilla, con un estuche excelente

La primera diferencia respecto de otras presentaciones de Meze aparece antes de llegar a los auriculares: la caja exterior es de cartón, bastante más sencilla que aquellas presentaciones que también buscaban impresionar como objeto. El planteo es reducir el impacto ambiental del embalaje. En lo personal, no nos molesta que el protagonismo quede en lo que vamos a usar, pero como fanático de las cajas no voy a disimular en parte mi tristeza en la decisión. Pero como soy meteorólogo profesional la aplaudo por otro lado.

Y adentro encontramos un estuche rígido de muy alta calidad, con un interior suave, de tacto aterciopelado, que acompaña muy bien al producto. Es de esos accesorios que se sienten a la altura del equipo que protegen. También están la documentación y el cable, con una presentación cuidada.

Un cable que se siente premium, pero una ausencia discutible

El cable merece una mención: el trenzado, la terminación y la sensación al manipularlo transmiten calidad. Es un Furukawa PCUHD de cobre, de 2,5 metros, con dos conectores de 3,5 mm para las copas y una terminación de 6,35 mm para el amplificador.

Nuestra crítica pasa por las opciones incluidas. Nos hubiese gustado encontrar también un cable balanceado, especialmente en este rango de precio. Meze ofrece esa posibilidad en su ecosistema de cables y ya la ha contemplado como opción de equipamiento en modelos superiores: el material de presentación de los Empyrean II, por ejemplo, detalla distintas terminaciones, incluidas balanceadas. Eso depende del paquete y del mercado; no significa que todos traigan dos cables. En los Poet que recibimos, el paquete trae únicamente el de 6,35 mm.

Esto no significa que necesiten una conexión balanceada para sonar como corresponde: nuestras pruebas fueron por la salida convencional. Lo que pedimos es mayor flexibilidad para aprovechar distintos amplificadores sin tener que hacer otra compra. Por US$2.400, nos parece una exigencia razonable.

Diseño y construcción: el cuidado se ve y se siente

Meze tiene una identidad muy clara. Podemos reconocer sus auriculares por la forma en que combina los materiales, por sus proporciones y por esa atención a los detalles que hace que den ganas de mirarlos incluso cuando no los estamos usando. Los Poet mantienen esa personalidad.

La combinación de tonos y el diseño de las rejillas tienen mucho carácter. Particularmente, sigo prefiriendo la estética de los 109 Pro, que para mí son los auriculares más lindos de todo el catálogo de Meze, o la de los 99 Classics. Los Poet quizás generen opiniones más divididas por sus colores, pero eso es completamente subjetivo. A mí me siguen pareciendo unos auriculares muy lindos.

Donde encuentro menos espacio para discutir es en la construcción. El chasis de magnesio, las rejillas de acero y el conjunto de la diadema acompañan esa impresión de producto cuidado y pensado al milímetro. No hace falta buscar demasiado: los detalles aparecen por todos lados. Para mí, cada decisión y cada terminación tienen ese nivel de excelencia que solamente esta marca rumana puede ofrecer.

Un ajuste de diadema que da gusto usar

Una de las cosas que más me sorprendieron fue el mecanismo para regular la extensión de la diadema. El movimiento es preciso y muy satisfactorio. Parece un detalle menor hasta que lo usamos, pero forma parte de esa sensación de calidad que acompaña a los Poet cada vez que nos los ponemos.

Es de los mecanismos de ajuste más precisos que probé en mi vida. En un auricular de este precio, esperamos que cada interacción se sienta bien resuelta, y acá Meze cumple con mucha claridad.

También valoramos el enfoque de mantenimiento: la marca plantea un diseño desmontable y reparable. Es un punto importante en un producto que es una inversión y que uno espera conservar durante años.

Comodidad: mucho más que el número en la balanza

Los Poet tienen un peso moderado para este tipo de auriculares. No son los más livianos que podemos encontrar, pero distribuyen muy bien el peso y la presión. La fuerza de sujeción, o clamping force, nos resultó moderada: acompañan la cabeza sin sentirse excesivamente apretados.

En el uso, esa distribución termina siendo más importante que mirar solamente los gramos. Son auriculares que podemos llevar durante varias horas y, en mi experiencia, la distribución del peso y de la presión es mucho mejor que la de otros auriculares de este rango de precio que probé.

Almohadillas magnéticas y espacio para las orejas

Las almohadillas son grandes y cómodas, aunque no tienen la abertura más amplia del mercado ni de la propia marca. En mi caso, la parte de atrás de la oreja (grande) llega a tocar ligeramente el interior. No fue suficiente para arruinar la comodidad, pero es un detalle que conviene mencionar porque el ajuste depende mucho de cada persona.

El sistema magnético nos encantó: retirarlas y volver a colocarlas es muy sencillo. Evita las complicaciones de otros mecanismos y facilita una tarea que, tarde o temprano, probablemente tengamos que hacer.

El apoyo de la cabeza: una elección con sus matices

El apoyo de la diadema combina una cara superior de acabado liso, que por su aspecto y tacto me recordó al ecocuero, con una superficie inferior afelpada. Meze identifica el material del apoyo como cuero de gamuza. La diferencia entre ambas caras se percibe al manipularlo, y el contacto de la parte inferior tiene sus particularidades, sobre todo si tenemos poco pelo en la coronilla, como es mi caso.

Por un lado, me genera una mejor expectativa frente al desgaste superficial que apareció en mis 99 Neo después de unos cinco años. Es una expectativa, por supuesto: con los Poet todavía no podemos hablar de durabilidad a largo plazo. Por otro, ese contacto puede dar algo de calor y no necesariamente resultar tan agradable como una superficie lisa.

La distribución del apoyo me recordó a la idea de suspensión de modelos como los AKG K701. En cualquier caso, el resultado general es excelente: Meze consigue que el peso quede bien repartido y que el auricular acompañe la escucha.

Qué hay detrás del sonido: Rinaro MZ6 y AMTS

El corazón de los Poet es el Rinaro MZ6 Isodynamic Hybrid Array, un transductor magnético planar desarrollado para Meze. Utiliza un diafragma Parus muy liviano y dos patrones de pistas conductoras: uno orientado a las frecuencias bajas y otro ubicado para trabajar sobre los medios y agudos.

Ese concepto reúne tecnología de la familia de transductores utilizada por los Liric y Elite en un formato más compacto. Nos interesa como explicación del diseño; el nombre de una tecnología, por sí solo, no nos dice cómo vamos a percibir un auricular.

También incorporan AMTS, un sistema de tratamiento acústico bajo licencia de Dan Clark Audio. Su implementación busca atenuar determinados picos de las frecuencias altas. Más adelante veremos cómo se tradujo la escucha de agudos en nuestras pruebas, porque suavizar ciertas resonancias no implica que todas las grabaciones vayan a resultar igual de amables.

Firma de sonido: detalle, un toque cálido y mucha intimidad

Si tuviese que describir a los Poet con pocas palabras, diría que son muy reveladores, precisos y ligeramente cálidos, con un ligero énfasis en las frecuencias bajas, controladas y de buen cuerpo, y una presentación íntima para tratarse de unos auriculares magnético planares y abiertos. Hay mucha información, pero también una manera de presentar las voces y los instrumentos que invita a quedarse escuchando.

Meze describe su propuesta alrededor de voces con cuerpo y aire, graves de impacto preciso y una tonalidad natural con algo de brillo. Es la descripción del fabricante. En nuestra escucha encontramos varios puntos de contacto, aunque hay matices que vale la pena desarrollar.

El primero es la escena: los Poet no nos resultaron especialmente amplios de manera permanente. Su atractivo está mucho en la cercanía, en cómo presentan una voz y en la facilidad para distinguir lo que sucede alrededor de ella. El segundo está en los agudos: generalmente son amables y controlados, aunque en casos muy puntuales, con grabaciones especialmente brillantes, pueden resultar algo fatigantes. No esconden el brillo de una pista que ya lo tiene.

Medios y voces: donde cuesta dejar de escuchar

Las voces son uno de los grandes argumentos de estos auriculares. Tienen cuerpo, cercanía y un nivel de textura que puede transformar una canción conocida en una experiencia bastante distinta.

Liberty y Birds: una caricia a los oídos

Liberty, de Anette Askvik, fue una de las escuchas más lindas con los Poet. La voz se presenta con una intimidad y una definición que hacen muy fácil concentrarse en la interpretación. Es sublime para escuchar con estos auriculares.

Algo parecido encontramos en Birds, de Dominique Fils-Aimé: esa cercanía de la voz dentro de la escena es una caricia a los oídos. Hay detalle, pero también cuerpo, y esa combinación hace que la experiencia resulte especialmente disfrutable.

Con las trompetas y el piano apreciamos una presentación muy detallada que, en las pistas escuchadas, no nos resultó fatigante. Los Poet logran mostrar bastante información sin que cada instrumento parezca pedirnos atención todo el tiempo.

My Favorite Things: cuerpo y delicadeza

En My Favorite Things, de Youn Sun Nah, vuelve a destacarse la voz femenina. Tiene cuerpo y mucha intimidad, al mismo tiempo que el acompañamiento conserva un detalle extraordinario.

Es una buena referencia para entender que la calidez que percibimos no implica una voz borrosa o falta de definición. Acá hay cercanía y suavidad, pero también mucha información sobre la interpretación.

Lou Reed y esos detalles que antes pasaban desapercibidos

Con Vanishing Act, de Lou Reed, me sorprendió especialmente la textura vocal. Los cambios en la forma de emitir, las asperezas y los pequeños movimientos de la boca al cantar o al tragar aparecen con un detalle que nunca había apreciado antes de esta manera.

Incluso esos sonidos mínimos que parecen corresponder a un movimiento al cantar o al tragar pueden hacerse presentes. No necesariamente son detalles que uno busque cuando pone una canción, pero ayudan a sentir más cerca a la persona que está interpretando.

Cuando una voz masculina sube a notas altas y llega al punto de rasgarse, ese nivel de resolución tiene un efecto muy particular. La escucha se acerca mucho a esa sensación de estar frente a una interpretación real. Es una impresión de realismo muy fuerte. Y digo que se acerca porque, en mi valoración, modelos como los Empyrean II, Elite o ARTA todavía están más cerca de esa sensación de realidad. Los Poet ocupan un escalón intermedio dentro de las propuestas premium de Meze.

Graves: buen cuerpo, profundidad y una respuesta natural

El grave de los Poet tiene contundencia, cuerpo y buena extensión hacia el subgrave. Puede hacerse sentir cuando la pista lo pide, pero conserva una definición que permite seguir lo que está sucediendo.

En Drum Solo, de Gojira, encontramos una respuesta rápida, como esperamos de unos magnético planares, con buena capacidad para acompañar la percusión. De todos modos, no los percibí tan rápidos como otros auriculares de este segmento. Eso no necesariamente es malo: en mi opinión, esa respuesta logra sentirse más natural.

La comparación de velocidad corresponde a mi percepción durante la escucha. Es uno de esos matices que conviene describir junto con el cuerpo y la extensión del grave para entender el resultado que ofrecen los Poet.

Fading Sun: bajar sin perder la atmósfera

En Fading Sun, de Terje Isungset con Lena Nymark, alrededor de 1:01, aparece una buena referencia para apreciar la profundidad del subgrave. Los Poet llegan con presencia y sostienen esa parte baja con un cuerpo muy disfrutable.

La canción también permite escuchar cómo conviven esa base y los efectos que construyen la atmósfera. Aunque hablamos de una presentación generalmente íntima, hay momentos en los que el espacio se abre y las resonancias se extienden alrededor nuestro.

En Crystallize, de Lindsey Stirling, cerca de 1:09, la reverberación nos pareció muy bien resuelta. Se percibe su extensión y su aporte a la escena sin perder fácilmente de vista los sonidos principales.

Un matiz en la relación con los medios bajos

No todo es perfecto. En algunas canciones con graves especialmente profundos percibimos cierta superposición con los medios bajos. No fue algo permanente ni nos pareció un problema dominante del auricular, pero hubo momentos puntuales en los que esa zona perdió algo de limpieza.

Vale mencionarlo porque el grave tiene presencia real. Si buscamos la sensación más liviana o más seca posible en esa transición, la propuesta de los Poet puede no coincidir exactamente con nuestra preferencia, pero estoy entrando en un nivel de análisis demasiado fino y solo detectable para un oído muy entrenado.

Escena y separación: íntimos, pero capaces de sorprender

La separación de instrumentos es fantástica. En las pistas utilizadas pude distinguir absolutamente todos los instrumentos que la grabación ofrece, seguir sus líneas con facilidad y percibir incluso esos detalles ínfimos que solamente unos pocos auriculares consiguen mostrar. Es una presentación realmente muy reveladora.

Lo interesante es que esa capacidad convive con una escena relativamente cercana. La amplitud de la escena y la precisión para ubicar sonidos son cualidades distintas, y los Poet son una buena manera de entenderlo: no necesitamos sentir todo a varios metros para reconocer con claridad dónde está cada cosa.

El sonido que parecía venir del balcón

Uno de los momentos más sorprendentes apareció con Bass & Drum Intro, de Nils Lofgren Band. Además del disfrute de los graves, alrededor de 1:20 percibí unos sonidos laterales con una ubicación tan convincente que me saqué los auriculares pensando que venían de mi balcón.

Es una anécdota, pero también una de las mejores formas de explicar lo que pueden generar estos auriculares con una grabación adecuada. Por un instante, un sonido de la pista se sintió parte del espacio en el que estaba escuchando. Impresionante.

Eso no convierte a los Poet en los auriculares de escena más ancha que existen. Sí muestra que, con ciertas grabaciones, pueden proyectar sonidos de una manera muy convincente fuera de esa presentación más íntima que predomina en otras canciones.

Agudos: mucha información, con algún límite

Los agudos son muy detallados y, en general, nos resultaron amables y controlados. Hay suficiente presencia para percibir matices y dar vida a la parte alta sin que la escucha se vuelva exigente de manera constante.

Pero no diríamos que son imposibles de fatigar. En She’s Riding Again, de Artie Traum, encontramos algunos momentos más intensos. La propia canción tiene una presentación muy brillante, y los Poet dejan escuchar ese carácter por su cualidad reveladora.

Es un matiz relevante para quien sea especialmente sensible a los agudos. En nuestra experiencia no fue la norma, pero conviene conservar esa distinción: un auricular puede resultar agradable durante buena parte de la escucha y aun así mostrar dureza con una pista determinada.

Tan reveladores que también muestran los problemas

La resolución es una de las características que más nos gustaron, y también tiene su contrapartida. Cuando la grabación es excelente, y la amplificación adecuada, los Poet pueden ser extraordinarios. Cuando hay limitaciones, también las dejan escuchar.

No todas las canciones se benefician de la misma manera de un auricular tan informativo. Una voz poco cuidada, una mezcla muy cargada o un exceso de brillo pueden quedar más expuestos. La diferencia entre grabaciones se vuelve parte evidente de la experiencia. Esto no es tan común en unos 99 Neo por ejemplo, ya que no es tan revelador como los Poet.

Por eso, en este nivel conviene prestar atención a toda la cadena: la grabación y su masterización, la fuente, el DAC, la amplificación y el auricular. Un equipo más costoso no puede recuperar información que nunca estuvo en la pista ni corregir automáticamente sus decisiones de mezcla.

También es importante separar la calidad de la grabación de la resolución del archivo. Que una pista tenga una etiqueta de alta resolución no garantiza que esté mejor grabada o masterizada. Los Poet nos dieron muchas razones para volver a las versiones que mejor conocemos y escuchar con atención.

Amplificación: nuestra experiencia con Fosi y FiiO

Para estas pruebas utilizamos una Macbook Air M5 como fuente y dos DAC/amp: el Fosi Audio ZH3 y el FiiO QX11. En ambos casos escuchamos por la salida no balanceada, utilizando el cable incluido y, para el FiiO, un adaptador de 6,35 a 3,5 mm. Sí, sabemos que hay mejores DAC/amp para alimentar a un auricular así, por ejemplo de bulbos, pero honestamente, mi experiencia fue buenísima con los dos.

Antes de continuar la nota damos gracias a la gente de Fiio Argentina, por habernos prestado este QX11 para su análisis. Pronto se vienen los análisis correspondientes de ambos productos.

Fiio QX11

Con el volumen de la Mac al máximo y ganancia alta, en nuestras sesiones alcanzamos el nivel de escucha buscado con el Fosi aproximadamente al 40–50 % de su recorrido. En el FiiO, la referencia registrada fue 85 en su escala de volumen. Al pasar a ganancia baja, el ajuste necesario subió aproximadamente entre cinco y diez puntos, sin una diferencia sonora que nos resultara destacable en ese cambio.

Fossi audio ZH3

Esos valores sirven para describir nuestra configuración. Las escalas de ambos equipos son distintas, y no permiten comparar potencia ni presión sonora a partir del número del control. También cambian según la pista y el nivel que cada persona utilice.

Diferencias pequeñas entre los dos DAC/amp

En las escuchas, el FiiO nos dio una impresión apenas más cristalina. La diferencia fue mínima, de esas que requieren mucha atención y que resultan difíciles de identificar. No la convertiríamos en una separación enorme entre ambos equipos.

Esta observación corresponde a nuestra experiencia de escucha y no a una comparación ciega con niveles igualados instrumentalmente. El rasgo dominante siguió siendo la personalidad de los Poet, que pudimos apreciar con los dos DAC/amp. Y esto es muy bueno por parte de ambos equipos ya que no le sacan protagonismo al auricular sino que le dan las mejores herramientas para que pueda mostrarse tal cual es.

La salida balanceada quedó fuera de esta prueba

No probamos los Poet por conexión balanceada. En el ZH3, Fosi declara una potencia máxima de 2.570 mW por canal a 32 ? en la salida balanceada, frente a 640 mW por canal a 32 ? en la salida de 6,35 mm, bajo su condición de THD+N menor al 1 %.

Son especificaciones del amplificador con esa carga; no son mediciones con los Poet, que tienen 55 ?. Tampoco demuestran por sí mismas una mejora audible. Podemos afirmar que existe mayor potencia disponible en esa salida, pero su efecto concreto con estos auriculares quedó fuera de nuestras pruebas.

Frente a los HD 58X Jubilee: cuánto del salto se escucha y cuánto se vive

Después de convivir con los Poet, sigo pensando que la diferencia auditiva frente a unos HD 58X Jubilee no justifica, por sí sola, una distancia de precio tan grande. Los Poet me parecen de otra categoría y representan un salto enorme dentro de mi experiencia, pero eso no borra lo bien que puede sonar un auricular mucho más accesible como el 58X.

En los Poet hay otras cuestiones en juego: los materiales, el diseño, el cuidado de cada detalle, la comodidad, la distribución del peso, la reparabilidad y la experiencia general de uso. Todo eso forma parte de lo que estamos pagando. Para alguien que solamente esté evaluando cuánto mejora el sonido por cada dólar invertido, la conclusión puede ser distinta de la de quien también valora todo ese conjunto.

También considero que sus capacidades técnicas ofrecen un margen que, con una buena amplificación, puede llevar la experiencia más allá de lo que permiten los 58X. Lo planteo como una posibilidad y como parte de mi valoración del producto; las pruebas de esta nota son las realizadas con el Fosi ZH3 y el FiiO QX11. Aun teniendo en cuenta ese potencial, mantengo mi impresión sobre la diferencia de precio: el valor de los Poet se entiende al considerar la experiencia completa.

Para quién tienen sentido los Meze Poet

Los Poet nos parecen especialmente interesantes para quien disfrute de sentarse a escuchar con atención, valore las voces y busque mucho detalle sin renunciar al cuerpo del sonido. También para quien considere la comodidad, la construcción y el mantenimiento como partes importantes de la compra.

Son abiertos: dejan pasar el sonido del entorno y también permiten que otras personas escuchen parte de lo que estamos reproduciendo. Su lugar más lógico es un ambiente tranquilo, donde podamos aprovechar esa propuesta sin competir con el ruido ni molestar a quien esté al lado.

Quien priorice una escena permanentemente enorme, una respuesta especialmente indulgente con todas las grabaciones o un ajuste con mucho espacio libre alrededor de las orejas debería tener presentes los matices que describimos. Y quien quiera usar una salida balanceada tendrá que contemplar el cable adicional.

Referencias técnicas

Las impresiones de sonido y comodidad corresponden a nuestra experiencia con la unidad probada. Los tiempos de las canciones son aproximados y pueden cambiar entre ediciones.

Meze Poet

  • RESOLUCIÓN9
  • ESCENA SONORA8.5
  • SEPARACIÓN INSTRUMENTAL9.5
  • SUB-GRAVES9
  • GRAVES9
  • MEDIOS10
  • AGUDOS8.5
  • DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN9.5
  • COMODIDAD Y ERGONOMÍA9
  • 9.1

    Score

    Los Meze Poet nos enamoraron. Por cómo están construidos, por lo bien que distribuyen el peso y, especialmente, por esa combinación de resolución, cuerpo e intimidad que hizo tan disfrutable volver a escuchar música con ellos. Una voz femenina puede sentirse como una caricia a los oídos. El grave tiene profundidad y presencia lo que los hace muy divertidos. Los instrumentos se distinguen con muchísima facilidad, y esos pequeños sonidos que aparecen alrededor de la interpretación pueden generar momentos realmente sorprendentes. Tienen aspectos discutibles. Nos hubiese gustado un cable balanceado en la caja por el precio, el ajuste de las almohadillas no va a ser igual para todos y algunas grabaciones brillantes pueden exigir un poco más de nuestra tolerancia a los agudos. Tampoco son la opción que elegiríamos solamente por buscar la escena más amplia posible. Y definitivamente puede resultar un precio un poco elevado para algunos. Pero el balance de la experiencia fue excelente. Son de esos auriculares que uno se pone para analizar una canción y termina usando para escuchar varias más. Y después de hablar de materiales, transductores y especificaciones, esa sigue siendo una de las cosas que más valoramos: que den ganas de seguir escuchando.
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Ezequiel Martire

Meteorólogo de profesión, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Emprendedor empresarial (EMPRETEC-Naciones Unidas). Especialista en tecnología y editor en jefe de Bitwares.net.


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