Motorola razr fold Review: un descubrimiento para trabajar

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Primeras impresiones: un formato que me cambió la idea del teléfono

El Motorola razr fold fue mi primera experiencia con un plegable de tipo libro. Ya había probado equipos con formato Flip, tanto de Motorola como de Samsung, pero acá la propuesta es otra. Abrir el teléfono y encontrarse con una pantalla de más de ocho pulgadas cambia lo que uno puede hacer con él, especialmente cuando entra en juego la productividad.

Lo primero que sentí, sin embargo, fue el peso. Y esa primera impresión convivió durante toda la prueba con algo que terminó pesando mucho más en mi valoración: la posibilidad de usarlo para tareas de trabajo que en un teléfono convencional se vuelven incómodas. Me gustó mucho la experiencia, aunque hay aspectos de ergonomía y de software que Motorola todavía tiene que mejorar.

Diseño y comodidad: el peso se siente distinto

Los 243 gramos que declara la ficha internacional se hacen sentir. Es un peso considerable, pero ya había usado teléfonos pesados, como el Galaxy S24 Ultra, de 232 gramos, y el S23 Ultra, de 234 gramos, y la sensación en la mano no era la misma. Acá influye especialmente cómo se distribuye ese peso y el propio formato del equipo. La ficha de Motorola Argentina, por su parte, informa 245 gramos; esa diferencia de especificación no cambia lo que sentí al usarlo.

La pantalla externa tiene una relación de aspecto 21:9 y es más estrecha de lo que estoy acostumbrado a utilizar. A eso se suma todo lo que necesita un plegable: una estructura más compleja y una bisagra. Cerrado, me resultó algo más incómodo que un teléfono tradicional, tanto por las proporciones como por el peso y su distribución.

No significa que no se pueda usar ni que uno no pueda acostumbrarse. Es una adaptación que cada persona tendrá que hacer. En mi caso, para el uso cotidiano como teléfono cerrado sigo prefiriendo un formato convencional. Samsung, por ejemplo, fue reduciendo el peso en generaciones recientes de sus equipos tradicionales, y hasta la misma Motorola está en el mismo camino con El Signature o el Edge 70 y esa búsqueda de comodidad se valora cuando uno vuelve a un dispositivo como este.

Al desplegarlo, la experiencia cambia. Usarlo con las dos manos me resultó cómodo, y las esquinas redondeadas ayudan mucho. Frente a algunos diseños más angulosos de Samsung, agradecí esa forma al sostenerlo durante períodos prolongados.

La funda protege, pero también tiene sus detalles

Es un equipo que me hizo estar especialmente atento al agarre. Por la combinación de forma, peso y materiales, por momentos daba la sensación de querer escaparse de las manos. Me parece importante cuidarlo y usar una funda, pero incluso con la que viene en la caja lo sentí resbaladizo.

Se agradece que Motorola incluya esa funda: me pareció que protege bastante bien. El inconveniente aparece al escribir en la pantalla externa. El borde que sobresale, sobre todo del lado izquierdo, se encuentra con los dedos según la posición en la que uno escriba. Ése relieve tiene sentido como protección, pero en una pantalla tan estrecha termina haciendo menos cómoda la escritura. Es uno de esos detalles que no se advierten en una ficha técnica y sí se sienten todos los días.

Una bisagra que transmite buena calidad

La bisagra me dio una muy buena sensación de robustez y calidad. Permite dejar el teléfono semiabierto y aprovecharlo de distintas maneras: apoyado sobre una mesa de luz para ver un video, consultar la hora o el calendario, o utilizar disposiciones especiales de las aplicaciones.

En los juegos y aplicaciones que se adaptan a este formato, una parte de la pantalla puede cumplir una función diferente, como mostrar controles. Esa posibilidad de elegir cómo apoyar y usar el equipo le da una versatilidad que no tiene un teléfono tradicional.

Como primera generación de este formato para Motorola, la construcción me dejó una impresión muy positiva. Me transmitió confianza al abrirlo y cerrarlo, aunque esa sensación no equivale a una prueba de durabilidad a largo plazo. El pliegue está presente, y merece su propio comentario.

Pantallas: muy buena calidad y un pliegue con el que se puede convivir

La pantalla interna me pareció buenísima. Tiene una gran nitidez, y brillo máximo muy bueno y, además del tamaño, me gustó la ubicación de la cámara para selfies en una esquina: prácticamente no me molestó al usarla. Prefiero esa solución antes que ocultarla debajo del panel a costa del resultado de imagen. También me resulta menos invasiva que otras ubicaciones más centradas que vi en plegables de Samsung u otras marcas.

El pliegue central se siente si uno pasa el dedo, aunque en mi experiencia no tanto como en algunas generaciones anteriores de Samsung (fueron de los que más probé). Mirando la pantalla de frente, en interiores y con el brillo alto, me resultó muy difícil distinguirlo. En el uso normal se percibe poco.

Si se cambia el ángulo, la situación es otra. Ahí puede verse bastante más y, si uno lo busca con la pantalla apagada, va a encontrarlo. No lo presentaría como el mejor pliegue del mercado ni como algo que desaparece: hay que aprender a convivir con él. Aun así, el trabajo de Motorola me parece destacable para su primera generación de tipo libro, y me deja con ganas de ver cómo lo mejora en el futuro.

La pantalla externa también tiene un brillo excelente. En el uso cotidiano me dio la impresión de verse más luminosa que la interna. Hablo del brillo que percibí al utilizar el teléfono, no de comparar los picos de miles de nits de la publicidad en una condición muy específica. Son cosas distintas.

No medí la causa de esa diferencia. Puede haber decisiones de consumo y gestión térmica involucradas, pero eso es una posibilidad, no una conclusión de la prueba. En colores y calidad general, las dos pantallas me resultaron bastante parejas: son muy buenas y se disfrutan mucho, aunque no diría que son las mejores que vi en el mercado.

Brillo automático: un problema que Motorola tiene que resolver

Lo que no terminó de convencerme fue el brillo automático. Es una crítica que ya hice en otros Motorola y que vuelve a aparecer acá. En algunas situaciones el brillo bajaba prácticamente al mínimo y no reaccionaba como esperaba, aunque la luz del ambiente justificara un nivel bastante más alto.

En general, la elección automática también me pareció más baja que en mi Galaxy S25 Plus, que es el teléfono que uso de manera personal. Quizás eso ayude al consumo de batería, pero no deja de generar una experiencia inconsistente cuando necesito ver mejor la pantalla.

La gestión de Samsung tampoco me parece perfecta, pero para mí está mejor resuelta. En un equipo con dos pantallas tan buenas, me gustaría que Motorola trabajara más en ese ajuste: tener brillo disponible sirve de poco si el comportamiento automático obliga a corregirlo.

Videos y aplicaciones: una pantalla grande que no siempre se aprovecha

Hay otro punto que conviene entender antes de comprar un plegable: más superficie no significa que todos los videos vayan a ocuparla mejor. La relación de aspecto de la pantalla interna hace que aparezcan bandas negras importantes. Girar el teléfono cambia la visualización y algunas aplicaciones se ven mejor en vertical, pero no elimina el problema.

Algunos contenidos permiten ajustar el encuadre de manera progresiva, aunque al ampliar se pierde parte de la imagen. En Disney+, que es una aplicación que uso bastante, no encontré un punto intermedio satisfactorio: o aceptaba las bandas negras o ampliaba y dejaba afuera demasiado contenido.

Es algo que me molestó, porque tener una pantalla tan grande y no poder aprovecharla como quisiera da cierta frustración. Los formatos más cercanos a un pasaporte me parecen mejor encaminados para algunos de estos usos. De todas maneras, no todas las aplicaciones se comportan igual: hay juegos que se adaptan muy bien.

Me gustaría que Motorola y los desarrolladores trabajaran más en aplicaciones de consumo frecuente como YouTube, Disney+ y Netflix. Incluso durante la prueba pensé en si alguna solución futura de generación de píxeles mediante inteligencia artificial podría ayudar a adaptar determinados contenidos. Es una idea que se me ocurrió, no una función que tenga el teléfono. Lo que sí está claro es que todavía hay margen para aprovechar mejor este tipo de panel.

Rendimiento y software: rapidísimo, con detalles por pulir

El razr fold es un teléfono muy rápido. Abre aplicaciones con mucha velocidad y moverse por el sistema no representa un problema de potencia. El Snapdragon 8 Gen 5 ofrece un rendimiento de gama alta, y durante el uso quedó claro que hay capacidad de sobra para las tareas que le pedí.

Mi crítica pasa por algo más sutil: las transiciones y animaciones no me parecen tan bien resueltas como podrían estar. Puede sonar quisquilloso, pero Motorola supo hacerlo muy bien. Tuve el Moto X de primera generación (lo tengo en 2026 como colección y todavía funciona!) y recuerdo una experiencia excelente en ese sentido; también conservé esa buena impresión con otros equipos de la marca durante años, hasta alrededor de 2021 o 2022.

En modelos más recientes empecé a encontrar transiciones extrañas, y acá esa sensación volvió a aparecer. No estoy diciendo que sea un teléfono lento, al contrario. La velocidad está; lo que le falta por momentos es ese cuidado que hace que cada movimiento se sienta tan bien como debería.

Tampoco estuvo completamente libre de errores. Encontré algunas trabas y comportamientos raros ocasionales. No fueron constantes, pero estuvieron ahí. Entiendo que un dispositivo que cambia entre dos pantallas es complejo; aun así, me parece un aspecto en el que hay que seguir trabajando.

Temperatura: un trabajo muy bueno

En cambio, el control de temperatura me dejó muy conforme. El calentamiento estuvo bien contenido durante mi experiencia. Es uno de los aspectos que destaco del conjunto entre el procesador y la gestión del equipo, sin necesidad de convertir esa buena impresión en cifras que no medí.

Juegos: Age of Empires muestra por qué tiene sentido este formato

Para jugar me pareció buenísimo. Además de la potencia, hay títulos en los que la pantalla interna hace una diferencia real. Quiero destacar especialmente Age of Empires: se ve espectacular, permite tener mucho más mapa a la vista que en un teléfono convencional y se adapta muy bien al tamaño del panel interno.

Justamente ahí aparece lo contrario de lo que critiqué en algunas aplicaciones de video. Cuando el contenido está bien adaptado, el espacio extra se aprovecha y suma mucho. Puedo entender perfectamente que para algunas personas jugar sea uno de los principales motivos para elegir este equipo.

Grabaciones de juegos

Software: multitarea, gestos y el paso de Moto AI a Motorola Qira

El software tiene un papel central en un teléfono como el razr fold: no alcanza con desplegar una pantalla grande, también hacen falta herramientas para aprovecharla. En las capturas de la unidad que utilicé aparecen ajustes específicos para el formato plegable, las opciones habituales de personalización de Motorola, sus gestos, Moto Secure y una novedad importante en la parte de inteligencia artificial: la transición de Moto AI a Motorola Qira.

Este recorrido describe las opciones y los ejemplos que quedaron registrados durante la prueba. En particular, las pantallas de presentación de Qira explican qué propone cada función, pero no equivalen por sí solas a una evaluación de sus resultados. Las observaciones sobre velocidad, transiciones y errores del sistema son las que ya desarrollé en el apartado de rendimiento.

Herramientas para aprovechar la pantalla plegable

El menú Pantalla plegable reúne los controles más vinculados con este formato. Desde ahí se puede configurar la barra de tareas, que en mis capturas estaba ajustada para mostrarse mediante un gesto, y activar la visualización de tres aplicaciones recientes en esa barra y en la bandeja de favoritos de la pantalla principal. También aparecen ajustes para la posición de la navegación con tres botones y para el tamaño de visualización de las aplicaciones.

La opción de dividir pantalla permite trabajar con varias aplicaciones en la misma superficie. En mis capturas se ve un ejemplo concreto con Windy de un lado y un visor de imágenes satelitales en Chrome del otro. También registré páginas meteorológicas colocadas una al lado de la otra y en una distribución superior e inferior. Esa posibilidad de comparar información es justamente lo que más valoré para mi trabajo.

La barra lateral complementa esa propuesta: su descripción permite abrir aplicaciones favoritas en ventanas de formato libre o a pantalla completa. El menú incluye además un modo laptop, que coloca la aplicación en la parte superior y un panel de controles adicionales en la inferior. El propio sistema aclara que algunas aplicaciones pueden no ser compatibles por sus limitaciones de diseño; por eso no hay que asumir que todas van a aprovecharlo igual.

También aparece una pantalla de escritorio para mostrar reloj, clima y otra información con el teléfono bloqueado y apoyado en posición de trípode o soporte. Finalmente, el ajuste de continuidad de apps estaba seleccionado en «Continuar siempre». Son herramientas que muestran hasta qué punto el plegado necesita acompañamiento del software, más allá del tamaño del panel.

Personalización y pantalla de bloqueo

La sección Personalizar reúne temas, fuentes, colores, forma de los iconos, tamaño y texto de pantalla, diseño, sonidos y modo oscuro. Las capturas muestran distintas vistas previas de fondos y relojes, además de un acceso directo a las opciones para dispositivos plegables.

En la pantalla de bloqueo hay controles para encender el panel cuando llega una notificación, decidir cuándo mostrar contenido confidencial y exigir autenticación antes de enviar una respuesta. La función Pantalla interactiva se presenta como una forma de consultar la hora, las notificaciones y los controles multimedia mientras el teléfono está suspendido.

El menú también permite elegir si se muestra la vista previa multimedia, el reloj, la billetera y los controles del dispositivo, e incluye opciones para agregar usuarios desde la pantalla bloqueada, incorporar un texto y activar o apagar la pantalla con doble toque en las condiciones que explica cada ajuste. Por separado, Pantalla atenta busca evitar que el panel se oscurezca o suspenda mientras lo estamos mirando.

Los gestos clásicos, con nuevas posibilidades para la multitarea

Motorola conserva sus accesos por gestos. Cámara instantánea propone girar rápidamente la muñeca dos veces para abrir la cámara, mientras que Linterna rápida utiliza dos movimientos de agitación. Inicio rápido permite tocar dos veces la zona superior de la parte posterior para ejecutar acciones personalizadas. En estas tres funciones, las pantallas de ayuda aclaran que el gesto está disponible con el dispositivo cerrado.

Los tres dedos tienen varios usos diferentes. Deslizarlos hacia abajo permite realizar una captura de pantalla. Presionarlos sobre el panel permite seleccionar texto o imágenes y arrastrarlos hacia otra aplicación. Y, después de abrir una app, deslizarlos hacia arriba, a la izquierda o a la derecha permite dividir la pantalla y abrir otra. Conviene distinguir estos gestos porque cada uno resuelve una tarea distinta.

También están las opciones de levantar el teléfono y mirar la pantalla para desbloquearlo, girarlo boca abajo para activar No interrumpir y levantarlo para silenciar una llamada entrante o una alarma. La ayuda de No interrumpir aclara que las alarmas siguen sonando. En Play aparecen un acceso a herramientas para juegos y los controles multimedia: estos últimos permiten pasar de pista manteniendo presionadas las teclas de volumen cuando la pantalla está apagada.

Moto Secure, permisos y otras utilidades

Moto Secure agrupa la búsqueda de amenazas, la carpeta segura, el bloqueo de aplicaciones, la protección de la SIM, los ajustes de seguridad de Android, la búsqueda de actualizaciones y el apagado seguro. En el mismo recorrido aparecen el bloqueo automático, el bloqueo de red y seguridad, el teclado de PIN con distribución desordenada y las opciones de desbloqueo.

Para red y privacidad, las capturas muestran protección contra estafadores en línea, protección de red, administración de permisos y controles para revisar el acceso reciente de las aplicaciones. También hay accesos a las alertas de seguridad y emergencia y a Encontrar mi teléfono. Es un conjunto amplio de controles reunidos en un mismo lugar; verlos en el menú no permite, por sí solo, medir la eficacia de sus protecciones.

Fuera de Moto Secure, las pantallas de actividad de las aplicaciones muestran el tiempo de uso y la posibilidad de establecer temporizadores. Esos registros sirven para gestionar hábitos, pero no deben confundirse con una medición de autonomía o de horas de pantalla por carga. Por su parte, Moto Migrate presenta la posibilidad de transferir datos desde iCloud. La captura documenta esa opción, no una migración completada.

Motorola Qira: un cambio visible durante la prueba

En las capturas del 15 de septiembre aparece un aviso explícito: Moto AI ya no está disponible y sus funciones pasan a Motorola Qira. Es importante describir lo que mostró esta unidad durante la prueba, porque sería impreciso hablar únicamente de la experiencia anterior de Moto AI.

El aviso también explica detalles de la transición: el ID de Moto permanece vinculado, pero el historial de chat, las preferencias y la configuración de Moto AI no se transfieren a Qira. Además, al abrir la nueva experiencia se solicitan permisos nuevamente. Es decir, no se presenta como un cambio de nombre que conserva automáticamente todo el estado anterior.

El panel de Qira organiza sus accesos alrededor de Chat, En vivo, Conocimiento, ¿Qué me perdí?, Prestar atención y Zona para creadores. La interfaz presenta En vivo como una forma de conversar en tiempo real y compartir pantalla o cámara; Conocimiento se orienta a recordar información importante, y ¿Qué me perdí? propone reunir resúmenes de notificaciones, correos y eventos.

En el asistente de configuración de los resúmenes se pueden elegir grupos de aplicaciones, con categorías como finanzas, personas, productividad y noticias y entretenimiento. Otra captura muestra el mensaje de que ya estaba al día con las notificaciones personales. Eso documenta el estado que presentó el asistente, pero no alcanza para evaluar la calidad de un resumen con información concreta.

Prestar atención se presenta como una herramienta para grabar, transcribir y resumir conversaciones o reuniones, con traducciones en tiempo real y recuperación posterior de notas. Estas son las funciones explicadas por sus pantallas de introducción; el material compartido no incluye una reunión completa que permita valorar la precisión de la transcripción o el resumen.

En Zona para creadores figuran Crear imagen, Editar imagen, Crear un avatar, Crear calcomanía, Garabato y Sincronización de estilo. La presentación habla de generar imágenes a partir de texto o bocetos, continuar una edición en la computadora y modificar elementos como el fondo o la iluminación. Los ejemplos del recorrido inicial son demostraciones de la interfaz, no imágenes que deba presentar como resultados propios de esta review.

Contexto, permisos y un ejemplo visible de Qira

El alta de Qira permite configurar una burbuja flotante para abrirlo rápidamente, respuestas personalizadas a partir de recuerdos y archivos, y automatización con acceso a aplicaciones de correo, mensajes, calendario y contactos. Otras pantallas incluyen lectura contextual del contenido del panel, sincronización entre dispositivos y envío de datos de uso anónimos para mejorar la aplicación. La introducción menciona usar la misma cuenta en Smart Connect y ofrece una copia de seguridad de recuerdos anteriores mediante una cuenta de Google.

También se detallan accesos a contactos, notificaciones, nombres de aplicaciones instaladas e identificadores del dispositivo. La propia configuración indica que las preferencias pueden cambiarse después y que la información puede procesarse en la nube para generar respuestas. Por eso, la elección de permisos forma parte de cómo se configura esta experiencia: no todas esas capacidades deben interpretarse como activadas de manera inevitable.

Hay un ejemplo concreto de interacción en el material: después del aviso para compartir pantalla, Qira ofrece una descripción del fondo con la playa, la arena blanca, el agua turquesa, el cielo y las montañas. Ese resultado sí quedó visible en una captura. Sirve para ilustrar la lectura del contexto de pantalla, aunque no para concluir cómo responderá ante cualquier imagen o tarea.

La aplicación también advierte sobre posibles errores de la IA y sobre límites ocasionales de uso de algunas funciones. Mi lectura de este conjunto es que Motorola está ampliando bastante las herramientas disponibles. La utilidad real de cada una depende de la tarea, los permisos y el resultado que entregue; las capturas permiten explicar la propuesta sin atribuirle pruebas que todavía no están documentadas.

Batería y carga: autonomía para usar las dos pantallas

La batería me pareció fantástica para un dispositivo plegable. Y hay un detalle importante sobre cómo lo probé: lo usé realmente de forma híbrida. No dejé la pantalla grande cerrada casi todo el tiempo para conseguir una mejor autonomía.

Para escribir en WhatsApp o consultar algo puntual muchas veces terminaba usando la pantalla externa. Pero cada vez que necesitaba más espacio para un contenido, lo abría. No sentí que tuviera que evitar la pantalla interna por miedo a quedarme sin batería, y eso es fundamental para disfrutar un teléfono que tiene justamente en ese formato su principal atractivo.

Los 6000 mAh rindieron muy bien. En un uso mixto, con las dos pantallas, brillo alto cuando lo necesitaba, cámara y alternancia entre 5G y Wi-Fi, pude llegar al final del día sin problemas. Con un uso más moderado, también pude superar el día. Y suma un componente no, es menor que esta prueba la hice mayormente en Bariloche, que tiene un clima extremadamente frío. Eso podría llegar a afectar un poco la duración de la batería pero no fue el caso.

Eso no significa que sea imposible agotarlo. Si uno lo lleva constantemente al límite, por ejemplo grabando video en 4K a 60 fps o en 8K durante mucho tiempo, el consumo va a ser otro. Mi valoración corresponde a un uso variado y real del equipo, no a una prueba de grabación continua ni a una cifra de horas de pantalla.

La carga también me dejó una buena impresión: carga rápido. Como dato de ficha, Motorola declara hasta 80 W por cable y 50 W de carga inalámbrica.

GPS y brújula: inconsistencias que afectaron el uso

El GPS y la brújula fueron uno de los puntos que menos me gustaron. Me encontré teniendo que calibrar reiteradamente y con un funcionamiento inconsistente que me generó inconvenientes.

Me preocupa porque no es la primera vez que tengo una experiencia de este tipo con Motorola. Es un apartado que la marca debería revisar. En esta prueba el problema que señalo es el de la orientación y el posicionamiento; no hace falta relativizarlo por el buen rendimiento del resto del equipo.

Audio y vibración: correctos, con margen de mejora

El sonido está bien, pero no me parece uno de los puntos fuertes del razr fold. Le falta algo de cuerpo y, sobre todo, más volumen. Es una pena porque el consumo multimedia es uno de los usos más atractivos de un equipo con esta pantalla.

No diría que suena mal. Simplemente esperaba algo más. Durante la prueba pensé que el poco grosor del teléfono desplegado podía tener alguna relación con esas limitaciones, aunque no tengo una medición que permita asegurar esa causa. Lo concreto es que me gustaría una mejora, especialmente en volumen.

El motor de vibración, por su parte, se siente claramente de gama alta. Está muy bien, pero tampoco es el mejor que probé. Cumple y acompaña la experiencia, aunque todavía encuentro margen para que Motorola lo refine.

Productividad: donde el razr fold me terminó de convencer

Soy meteorólogo de profesión y, para mi trabajo, tener pantalla disponible importa mucho. Poder consultar imágenes satelitales y modelos meteorológicos en este tamaño, e incluso abrir dos aplicaciones al mismo tiempo, me permitió trabajar y tomar decisiones de una manera que en un teléfono tradicional sería muy difícil o directamente inviable para algunas tareas.

Ese fue el momento en el que cambió el concepto que tenía de un dispositivo móvil. No se trató solamente de ver lo mismo un poco más grande. En mi caso, apareció una herramienta de trabajo que me hizo pensar seriamente en tener un equipo de este tipo.

Habitualmente uso un Galaxy S25 Plus como teléfono principal y conservé mi anterior S22 Plus para tareas secundarias. Además, trabajo con varias pantallas: el iPad, la MacBook y la computadora principal con un monitor de 34″ ultrawide forman parte de ese entorno. Es bastante común que termine usando cuatro o cinco pantallas para ver imágenes y analizarlas. Desde ese contexto se entiende por qué un plegable así me resultó tan valioso. Y estoy seguro que muchos de los que estan leyendo esta nota podrían sentirse atraídos por el valor que podría aportarles a sus trabajos también y que no lo sabían hasta ahora, como me pasó a mí.

¿Teléfono único o segundo equipo?

Me parece interesante poner sobre la mesa la posibilidad de combinar un teléfono convencional, como un Motorola Signature 27 (que se anunció recientemente), con un razr fold para determinados trabajos. Sé que implica mucho dinero y no es una opción para todo el mundo. Pero para quien puede afrontar esa inversión, la pregunta también pasa por si el equipo resuelve una necesidad y mejora su productividad.

En mi caso, lo imagino especialmente como complemento. Para salir a cenar una noche, por ejemplo, probablemente elegiría un teléfono tradicional: me resulta más cómodo y no aprovecharía las ventajas de productividad del plegable. También es un dispositivo costoso que uno tiende a cuidar más. En una jornada de trabajo, en cambio, sí le encontraría mucho sentido.

Eso no significa que necesite obligatoriamente acompañarse de otro celular. Quien quiera un plegable como teléfono único y se lleve bien con su formato puede encontrar una propuesta muy recomendable. Simplemente, mi experiencia me llevó a valorar también ese lugar de segundo dispositivo especializado en las tareas donde más aporta.

Compatibilidad con lápiz: una posibilidad que queda por probar

Otro detalle interesante es la compatibilidad con moto pen ultra. El lápiz no vino en la caja de la unidad que probé, por lo que no tengo una experiencia de uso propia para contar.

De todas maneras, poder utilizar un lápiz suma posibilidades para quienes trabajan con aplicaciones de diseño, anotaciones o firma de documentos. Es una característica que vale la pena tener presente y que complementa muy bien la idea de productividad del equipo.

Cámaras: Una decisión destacable para un plegable

Motorola tomó una decisión que me parece muy destacable con el Razr Fold, su nuevo plegable y tope de gama: ponerle las mismas cámaras que usó en el Motorola Signature. Nos había gustado mucho ese conjunto, sobre todo el sensor principal y el gran teleobjetivo, que tiene capacidad de telemacro.

Repetir esa solución en este modelo es importante. Los plegables suelen hacer un recorte fuerte en cámaras. Acá Motorola no recortó ni en el sensor principal ni en el teleobjetivo. Hay equipos de esta clase que no tienen teleobjetivo, o que tienen uno muy básico. Motorola eligió uno de muy buen nivel.

Hicimos pruebas de todo tipo, tanto de fotografía como de video, con todos los sensores y modos, incluida una toma panorámica. Probamos el equipo mayormente en Bariloche.

Fotografía

Sensor principal: tamaño, apertura y resultados generales

En general, la fotografía del sensor principal realmente me parece muy destacable, como ya había dicho en su momento. Es un sensor bastante grande para un celular: 1/1,28 pulgadas, con píxeles de 1,22 micrómetros. Tiene una apertura f/1.6 fija, no variable.

Esa apertura es bastante positiva para tomas con poca luz. Al fotografiar paisajes, por ahí no es lo ideal: al ser una apertura tan grande, el enfoque del paisaje puede no resultar óptimo. Vale hacer esa aclaración.

Reproducción del color y rango dinámico

El sensor principal está validado por Pantone y su reproducción de colores es muy fiel en el modo de captura natural. Estoy viendo las fotos en una pantalla calibrada como la del iPad Pro, que, en nuestra opinión, es una de las mejores del mercado. Los colores se ven muy agradables, muy naturales y también vivos.

Natural no significa apagado. Muchas cámaras realzan los colores más de lo que deberían y, en algunos casos, los vuelven irreales. Eso hace que la fotografía pierda precisión y fidelidad. Acá no veo ese problema, al menos en las fotografías de paisajes que estoy analizando. El rango dinámico también está muy, muy bien trabajado. El balance de blancos es tirando a neutro y el nivel de detalle es realmente muy destacable.

Lens flare según el ángulo del sol

Dependiendo del ángulo desde el que saquemos la fotografía y de cómo incidan los rayos solares, ocasionalmente aparece algo de lens flare sobre la imagen. Estoy viendo una foto con este efecto, pero es una de varias que estoy analizando. Lo comento porque puede pasar; no es una regla para todas las fotos del sensor principal.

Modo retrato: recorte, exposición y bokeh

Con el modo retrato, el recorte del sujeto no siempre es tan preciso, sobre todo en los bordes. Puede haber un difuminado excesivo en esas zonas. Motorola podría trabajar un poco mejor ese punto.

Noto además que la exposición va empeorando a medida que nos acercamos a la escena: parece que el modo automático de captura la aumenta, y no siempre es lo ideal. Cuando pasamos de 24 mm a 35 mm y finalmente a 50 mm, se ve que la exposición va subiendo. A 50 mm aparece una cierta sobreexposición. Es leve, pero parece que la cámara o el procesamiento busca realzar la exposición del sujeto. No sé si es la mejor decisión.

Este cambio de exposición también hace que el color no sea tan consistente entre las tomas. En cambio, el efecto bokeh del fondo es bastante agradable y merece destacarse.

Gran angular: calidad, nitidez y consistencia de color

Se nota bastante la diferencia de calidad entre el sensor principal y el gran angular. El principal es demasiado bueno en comparación. El gran angular no es malo, pero claramente es el peor de los tres.

Tiene 50 MP, pero el sensor es bastante pequeño: 1/2,76 pulgadas, con píxeles de 0,64 micrómetros. Sufre mucho en las esquinas: hay una pérdida importante de nitidez y las fotos pueden parecer borrosas en los extremos. El centro mejora, aunque el problema de las esquinas se nota mucho.

Por suerte, en general hay bastante coherencia en la reproducción de colores cuando comparamos los sensores contra el principal. No es exactamente igual entre ellos, pero tampoco aparece una diferencia tan grande como la que vimos en otros modelos de Motorola.

Teleobjetivo: detalle, rango dinámico y color

El teleobjetivo realmente es fantástico. Su nivel de detalle, el rango dinámico que maneja y la reproducción de los colores me parecen espectaculares, especialmente para esta clase de dispositivo. Además, tiene la capacidad de hacer telemacro que ya nos había gustado en el Signature, es simplemente fantástico en este aspecto, a la altura de los mejores Vivo y Oppo.

Por supuesto, no digo que sea el mejor teleobjetivo de todo el mercado. Probablemente sea el mejor para este tipo de smartphone plegable.

Hay que decir también que encontramos algunas fotos desenfocadas hechas con el teleobjetivo y perdimos algunas tomas. Al seguir revisando aparecieron otras fotos desenfocadas con ese mismo sensor, pese a haberlas sacado de la manera habitual.

Conviene revisar lo que uno está fotografiando y no confiar demasiado en que la cámara siempre habrá enfocado bien. No es lo más frecuente, pero puede ocurrir.

Comparación de color entre principal y teleobjetivo

En unas tomas de una persona disfrazada, los colores de la ropa se ven más saturados con el teleobjetivo y más neutros con el sensor principal. Hay cierta inconsistencia en este aspecto. La comparación también muestra la diferencia con el principal, validado por Pantone: el teleobjetivo realza más esos colores.

Esto no es necesariamente malo para la fotografía; la toma con el teleobjetivo puede quedar más espectacular. Pero, si buscamos consistencia entre sensores y la mejor representación del color, quizá no sea lo ideal. Es el punto menos positivo que le encuentro al teleobjetivo en esta comparación. Sigo destacando su nivel de detalle y su rango dinámico, que realmente son espectaculares para un plegable.

Fotografía panorámica

Probamos la toma panorámica mayormente en Bariloche y, la verdad, no me gustó el resultado. Se consigue una perspectiva bastante interesante, pero la imagen queda extremadamente estrecha. Puede que se vea mejor en una pantalla panorámica; en un iPad no se ve nada bien.

Ese no es el principal problema. La imagen está muy sobreexpuesta, especialmente en el centro y no tanto en las esquinas. Hay que tener en cuenta cómo se hizo esa foto: era un día muy luminoso, con el sol alto, y estábamos orientados prácticamente hacia él. El sol nos daba casi de frente y tal vez eso le jugó en contra a la toma.

Modo Vivido y modo Natural

En general, recomendaría no usar el modo Vivido. La fotografía pierde naturalidad de forma marcada. Puede ser más impactante para una red social o para mostrársela a un amigo, pero, si queremos conservar la realidad de la escena y acercarnos a lo que estaba ocurriendo al sacar la foto, recomiendo el modo Natural.

Obviamente, cada uno puede probarlo. Mi recomendación es usar Natural en todos los casos: Vivido aumenta muchísimo el contraste, hace que los colores se vuelvan irreales y sobresaturados. Por eso no recomiendo para nada ese modo.

Fotografía nocturna: tres resultados diferentes

De noche, la fotografía que más destaca claramente es la del teleobjetivo. Es muy buena, realmente muy buena.

La del sensor principal también es buena, aunque puede apreciarse cierta falta de control de las luces, algo de lens flare y un rango dinámico ligeramente comprometido. No estoy diciendo que su rango dinámico sea malo: es bueno, pero tal vez no sea el mejor en estas condiciones.

Con el gran angular, en cambio, la calidad es bastante peor. Las fotos salen más oscuras y empastadas. No es inutilizable, pero no recomiendo este sensor para ese tipo de fotografía. En cuanto al nivel de ruido, está bastante bien controlado.

Selfies: cámara de la pantalla externa frente al sensor principal

Sacamos selfies tanto con el sensor principal como con la cámara de 32 MP de la pantalla externa, la selfie más tradicional. La diferencia entre ambas es bastante notable en varios aspectos.

En balance de blancos, la cámara de la pantalla externa tiende a colores más cálidos; la principal da un balance algo más frío.

En contraste, la foto del sensor principal lo tiene bastante realzado. La de la cámara externa tiene un contraste más natural o, al menos, uno que me gusta un poco más. Tiene sentido ya que debe ser un sensor más calibrado para tomar rostros de cerca.

En rango dinámico, la cámara de la pantalla externa queda por detrás: el sensor principal tiene un rango claramente superior. Contraste y rango dinámico describen cosas distintas. El contraste tiene que ver con cómo se separan los tonos en la imagen final: cuánto se acentúan las zonas claras y oscuras y qué aspecto adquiere, por ejemplo, el rostro. El rango dinámico se aprecia al mirar cuánto detalle logra conservar la cámara cuando hay zonas con niveles de luz muy diferentes, sin que las partes claras queden completamente blancas ni las oscuras pierdan toda su información.

En estas selfies del Razr Fold, la foto tomada con el sensor principal tiene un contraste bastante realzado, mientras que la cámara de 32 MP de la pantalla externa ofrece un contraste más natural, o al menos uno que me resulta más agradable. Eso no significa que la cámara externa resuelva mejor las diferencias de iluminación: en rango dinámico, el sensor principal es claramente superior. También conserva muchísimo más detalle. Por eso puedo preferir el aspecto de la selfie de la cámara externa y, al mismo tiempo, reconocer que la del sensor principal ofrece más información y un mejor resultado técnico en esos aspectos.

Y en detalle, el sensor principal es extremadamente superior a la cámara de selfies de la pantalla externa.

Video

Video de día y grabación en 4K a 60 fps

En general, los resultados con el sensor principal durante el día son muy buenos. El nivel de detalle y el rango dinámico también son muy buenos. Cuando empieza a bajar la luz, sí comienza a verse un pequeño efecto de ghosting.

De vez en cuando puede aparecer algún problema mínimo de enfoque en 4K a 60 fps, pero es bastante ocasional.

Video de noche: ghosting y luces quemadas

De noche el resultado empeora mucho y no me gustó. El ghosting es prácticamente incontrolable y, según lo expresado en la transcripción, «prácticamente arruina todas las imágenes».

El rango dinámico tampoco es tan bueno como me gustaría. Puede aparecer alguna luz alta quemada.

Grabación en 8K

El video 8K del sensor principal sigue teniendo muchos problemas. El inconveniente ya había sido reportado y recibido por el responsable de la sección de fotografía de Motorola, pero lamentablemente sigue ocurriendo.

Tal vez se pudo solucionar en el Signature y este Razr Fold, que estamos analizando después, todavía arrastre el problema. O tal vez aún no pudieron resolverlo aquí. No puedo confirmar esa explicación: es una posibilidad que planteo al comparar ambos equipos.

El autoenfoque no logra mantener el foco de manera consistente: está buscándolo constantemente, incluso en un video de un paisaje. No debería pasar en una situación así. La exposición tampoco está tan bien manejada. El nivel de detalle, eso sí, es muy bueno, como corresponde a una grabación en 8K.

Al hacer paneos también aparecen algunos entrecortes. Por eso no me parece una buena opción, salvo quizá para grabar una escena fija, sin paneos y sin exigirle a la cámara que se enfrente durante la toma a condiciones de iluminación diferentes.

Otras reviews de Motorola en Bitwares: Motorola Edge 70 y Motorola Signature.

Motorola Razr Fold

  • DISEÑO8
  • PANTALLAS8
  • HARDWARE9.5
  • SOFTWARE9
  • RENDIMIENTO8.5
  • BATERIA9
  • SEGURIDAD9
  • CONECTIVIDAD6
  • CÁMARAS9
  • AUDIO6
  • 8.2

    Score

    El Motorola razr fold me gustó mucho y terminó siendo un descubrimiento. La productividad fue lo que más me sorprendió, acompañada por muy buenas pantallas, una batería que permite usar el formato con tranquilidad, carga rápida y potencia para trabajar y jugar. También me dejó críticas concretas: cerrado no me resulta tan cómodo como un teléfono convencional, la funda interfiere al escribir, el brillo automático es inconsistente, el GPS y la brújula necesitan mejoras, y algunas transiciones y errores de software todavía requieren trabajo. Al audio le vendría bien más volumen, y las aplicaciones de video no siempre aprovechan la superficie disponible. Aun con esos puntos, mi balance de uso es muy favorable. Para productividad lo considero uno de los equipos más interesantes que probé, y no descarto tener un plegable así como dispositivo secundario en el futuro. También lo recomendaría a quien quiera adoptarlo como teléfono principal y acepte las particularidades del formato. Y las cámaras son buenísimas, que es uno de los puntos débiles de este tipo de equipos. Mi impresión es la de un equipo ambicioso que busca ofrecer mucho más que una pantalla plegable.
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Ezequiel Martire

Meteorólogo de profesión, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Emprendedor empresarial (EMPRETEC-Naciones Unidas). Especialista en tecnología y editor en jefe de Bitwares.net.


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