Road 96: Notas del Exilio

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Hace ya tres meses, el 24 de febrero de este mismo año, se desató en Europa del Este una nueva guerra. Rusia decidió invadir a su país vecino por una variedad de razones. Ucrania, asistida por la OTAN y EEUU desde lo armamentístico, financiero e ideológico, concentra sus fuerzas en resistir al enemigo del cual supo formar parte cuando existía la Unión Soviética. La metralla, los misiles, los tanques y la infantería, atraviesan campos y arrasan ciudades. El principal afectado es, para variar, el trabajador que si tiene las posibilidades de cruzar la frontera, abandona su patria con lo puesto.

Se exilian los que pueden

Pero claro, se exilian los que pueden. Los demás mueren bajo el fuego, o resisten hasta que por fin todo de alguna manera acabe.

Y esa es un poco la trama de Road 96, como contara Lucho en su reseña para PC, el videojuego nos pone a cargo de adolescentes en su largo camino a la ilegal emigración. Nacidos en Petria, una imaginaria nación que pareciera estar en alguna parte de Europa del Este, los jóvenes viven bajo un régimen democrático que persiste desde al menos una década. El presidente Tyrak gana cada elección que se le presenta, previsiblemente con fraude, y hunde al país en una crisis económica y despótica que ni se explica ni se ve mucho que digamos.

Road 96 es un gran título independiente. Dejemos eso de lado. Relata una historia cruda que se interconecta y avanza con precisión cirujana pero siempre de maneras novedosas gracias a su innovador algoritmo. Es el tema que narra el que es como mínimo ambivalente.

Si ustedes se toman el trabajo de leer reseñas del título, o incluso, su entrada en Wikipedia, podrán descubrir que en su descripción se explica que Petria es una dictadura feroz. Saliendo de la simpleza de solo considerar “dictadura” a un gobierno que no fue elegido por votación, a lo largo de mi gameplay y encuentros, resulta complejo explicar porque tanta gente quiere huir.

Petria es una nación algo yerma, desértica y montañosa, atravesada por tuberías de petróleo y gas. Parece una nación OPEP o un riñón de Rusia. La mano derecha de Tyrak es el Ministro de Energía, padre aparte de uno de nuestros encuentros más emblemáticos en la ruta hacia la ¿libertad?

No falta el combustible. Tampoco la comida como evidencia la cantidad de locales de comida que nos iremos cruzando por el viaje.

¿Qué es en concreto lo que está mal en Petria?

Una dictablanda

En la mente de los desarrolladores DigixART, es una nación tiránica. Irse del país es imposible, a menos que se consiga una visa de trabajo. La opción es quedarse o responder mediante tortura porque queres huir.  

O por supuesto, lo que es el argumento de Road 96, llegar al punto específico del mapa desde el cual de una u otra manera, se puede atravesar la frontera. El fracaso significa la muerte o los pozos de hierro. Unas cárceles de reeducación de las cuales nos anoticiamos a través de diálogos y que pocos creen que existen. Como Guantánamo, por ejemplo.

Todo lo escrito termina evidenciando que en Petria existe una dictadura. No sabemos bien de que clase, dado que por ejemplo, hay votaciones. Todo el transcurso del videojuego es un camino de varios meses hasta la votación donde Tyrak enfrentara a la senadora Florres (también, evidentemente, hay un parlamento) y a la abstención, en una broma recurrente del título.

Existe la represión policial pero también existe una institución policial que acepta mujeres de color en sus fuerzas y que es incapaz de detener a un dúo de ladrones totalmente ineptos o a las Brigadas Negras, el grupo guerrillero luchando por derribar el régimen. Esto incluso cuando altos oficiales del grupo, como el gran John, llevan tatuado el logo de la organización.

Lo ligero del relato (en ambas acepciones del término), no nos hace cuestionar que demonios había antes de Tyrak en Petria. ¿Era mejor? ¿Era peor?

Todo nos lleva a pensar que es una nación que perteneció al eje soviético y que en 1996 no ha podido o querido adaptarse a los cambios que sufrió el mundo luego de la caída del muro de Berlín. Incluso el look de Tyrak, los colores de su iconografía (rojo, negro), sus cejas pobladas. Es básicamente Brezhnev gobernando un desierto que solo se transforma en algo totalmente distinto aproximando la salida. El relato, sin embargo, nos comenta que en Petria hay elecciones cada una década, siendo la anterior en 1986, año bisagra en la nación por un atentado en el cual los guerrilleros fueron culpabilizados pero que hay pruebas que lo instigó el mismísimo gobierno. A la vez, el paisaje nos lleva a especular bastante si no estamos transitando las rutas intestinas del sudoeste de EEUU, con sus climas, y sus bares, estaciones de servicio y fast foods ruteros.

Es de alguna manera, el ejercicio del cinismo de siempre. Son todos malos. Por igual. Los únicos buenos son aquellos que deciden decantarse por nada y ser artífices de su propio destino.

Un discurso, por supuesto, liberal, que mucho tiene que ver con el origen de los creadores.

A la Europa rica del oeste le gusta creerse adelantada y progresista y sin embargo, cada día que pasa nos dan significativas pruebas de lo contrario.

Viva la Libertad

Entonces el tema es que no son todos buenos. Está claro que Tyrak no lo es, incluso sin saber que o quien gobernaba Petria antes, lo cual puede dar un contexto, o que habrá después, que nos otorgara un parámetro. Las fronteras selladas, la represión, los asesinatos policiales, es en definitiva, el villano de un videojuego en el cual el objetivo primario es escapar, y el secundario, de así elegirlo, derrocarlo.

Ahora bien ¿qué es lo que ocurre cuando intentamos analizar la obra desde un filtro ideológico? Lo que sucede es que nos falta información. No sé que tan mala es la educación en Petria, pero Alex es un niño superdotado y todos los jóvenes que tenemos que interpretar tienen suficiente inteligencia práctica y emocional como para intentar llegar al final del camino. Ya definimos que hay alimento y combustible. A Road 96 le falta detallar su sistema sanitario que en ningún momento aparece representado. Hay servicios de transporte a toda hora (aunque a menudo nos cruzamos a un demente al volante), negocios, “seguridad”, arte incluso.

Todo por supuesto, amparado por una represión sin límites, lo cual por supuesto, se repudia.

Las personas no deberían vivir de una manera que no desean. Pero ¿cuan pervertido esta el concepto de libertad para que solo signifique “posibilidad de irse”?

Road 96, en su construcción, no nos da la chance de tener charlas tan profundas. Hay una idea de ello que se alcanza en el ecuador, cuando todo parece imposible, pero se queda ahí. Lo mas “oficialista” que hay es la policía Fanny, que tiene una razón muy palpable para ser oficialista (es parte del Estado), pero también para no ser muy ideológicamente clara. Y es el caso de Sonya, la “Lewis Prothero” del videojuego. Ella reconoce totalmente que su apoyo a Tyrak es pragmático, dado que de pequeña no le sobraba nada. Dos hermanos tontos quizás. El resto de nuestros compañeros de ruta son escapistas, guerrilleros o cínicos descreídos. Irónicamente (o no), ninguno de los últimos se acerca al ideal del gamer.

Sin duda, Petria no es el paraíso de nadie, pero como suele suceder con otras creaciones, no siempre lo que “esta bien” coincide con nuestras visiones ideológicas. Y por eso, muchas veces, se genera un culto alrededor de los villanos.



Gamer de muchos años. Creador de la comunidad Old Gamers. Redactor.


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